"Cuando ya no pueda escribir libros, creo que se me quitarán las ganas de vivir"
El escrito inglés Terry Pratchett en el impactante e indispensable documental Choosing to Die en el que se trata el tema de la eutanasia y la muerte asistida
El primer arco argumental de Northlanders, El Regreso de Sven, resultó una bocanada de aire fresco dentro de las últimas propuestas de la línea Vertigo de DC Comics, con una historia narrada con detalle y de forma efectiva por Brian Wood y plasmada por los espléndidos lápices del italiano Davide Gianfelice. Con La Cruz + El Martillo, segundo arco argumental autoconclusivo publicado por Planeta de Agostini que corresponde a los números #11-16 de la serie, Brian Wood intenta llevar su propuesta un paso más allá dejando la sutileza a un lado en sus comparaciones del "salvajismo" y decadencia de nuestro mundo contemporáneo, irónicamente inmerso en una espiral en constante cambio y evolución con cierta correspondencia a los tiempos vividos por las poblaciones vikingas en su ocaso a partir del siglo XI d.C. que finalmente resultarían en el conflicto y la aculturación hacia los roles cristianos del momento. La Cruz + El Martillo es, pues, un título bastante explícito al respecto, reflejando la dualidad que enfrentaba a la religión cristiana contra las tradiciones paganas vikingas. En este relato Brian Wood nos presenta de nuevo a un personaje marginal, un brutal y obsesivo Magnus acompañado por su hija Brigid, enfrentado en una eterna huida a las fuerzas de ocupación vikingas que se personifican en su cazador y "especialista forense" Lord Ragnar Ragnarsson, un enviado del rey Sigtrygg. Como telón de fondo de la anunciada tragedia tenemos la Irlanda del año 1014 d.C. durante la batalla de Clontarf que resultó la culminación del conflicto entre los reinos de Munster y Leinster por la soberanía del país.
Nick Furia es uno de los personajes más veteranos de Marvel, con el mérito añadido de no pertenecer al ramo de los superhéroes, habiendo debutado ya en el lejano 1963 en las páginas de la publicación de corte bélico El Sargento Furia y sus Comandos Aulladores donde los incombustibles Stan Lee y Jack Kirby nos relataron sus vivencias durante su participación en la Segunda Guerra Mundial. Ya en 1965 Nick Furia ejercería como agente y espía de la CIA y, posteriormente, como comandante en jefe de la famosa agencia de inteligencia y antiterrorismo SHIELD convirtiéndose en décadas posteriores en una de las piezas principales del engranaje de la continuidad Marvel. Su extraña longevidad se achacaría tiempo después a la llamada Fórmula Infinito con la que había sido tratado al final de la guerra después de haber sido gravemente herido a causa de una mina terrestre. En tiempos presentes Nick Furia cayó en desgracia a raíz de Secret War, una historia escrita por Brian Michael Bendis y dibujada por Gabriele Dell'Otto, donde su enfrentamiento contra el país de Latveria le llevavía a actuar al margen de la ley internacional y de las órdenes del gobierno estadounidense, en aquel momento aliado del antiguo reino del Doctor Muerte, para acabar siendo considerado un traidor y verse obligado a pasar a la clandestinidad dentro de su propia nación para enfrentar la corrupción presente en las mismísimas filas de SHIELD.

Alan Moore es, casi por unaminidad, el mejor guionista de cómics de las últimas tres décadas y hoy ya nadie duda de que su trayectoria es una de las más interesantes e influyentes del mundo de la viñeta. Se ha ganado a pulso su título y el reconocimiento general de público y crítica por ser uno de esos genios visionarios capaces de ver más allá y mejor que el resto de sus contemporáneos. Un personaje, excéntrico y en ocasiones polémico, que no tuvo complejos para escribir historias con personajes hiperhormonados y encorsetados en disfraces ridículos como son los superhéroes sabiendo dejar a un lado los tópicos establecidos del género para elevar su mitología y sus aventuras al rango de literatura de culto con obras tan representativas como Miracleman, La Liga de los Caballeros Extraordinarios, La Broma Asesina y, sobre todo, su obra más aplaudida, Watchmen. Pero, más allá de los superhéroes, Alan Moore corroboró que el cómic era una plataforma perfecta para la expresión artística en la que se podían tratar todo tipo de temas creando durante su carrera obras de primer nivel en diversos y variados géneros que van desde la parodia, en sus inicios con The Bojeffries Saga o las más referenciales de los últimos años Tomorrow Stories o Top Ten de la línea America's Best Comics, a la ciencia ficción, con V de Vendetta o sus relatos cortos para 2000 A.D., al tratado histórico cercano a la literatura de terror gótica, a falta de una mejor definición para una obra tan exhaustiva y completa como From Hell, o incluso el cómic erótico que, junto a su esposa Melinda Gebbie, exploró en Lost Girls.

La prueba definitiva de que Mark Millar sabe vender una idea es la recién estrenada película Kick-Ass, basada en el cómic del mismo nombre del mencionado guionista escocés y del dibujante marvelita John Romita Jr., cuyos derechos fueron vendidos para adaptarse a la gran pantalla antes de que la historieta siquiera hubiese terminado de publicarse en Estados Unidos. Las beneficiarias del negocio fueron las productoras Marv Films y Plan B Entertainment, del director británico Matthew Vaughn y del actor Brad Pitt respectivamente, dos personajes que se habían conocido ya con anterioridad en Snatch: Cerdos y Diamantes de Guy Ritchie donde el director de Stardust trabajó también de productor. Mark Millar se encuentra encantado con este tipo de situaciones que le permiten codearse con el star system hollywoodense aunque ello suponga pasar por encima de su misma obra, con ya ocurrió con Wanted de Timur Bekmambetov, lo que nos deja la imagen de un guionista sin escrúpulos entregado a la fascinación que el vil metal ejerce sobre él. No parece ser una coincidencia que sus últimas obras parezcan más storyboards de películas por estrenar que cómics al uso siendo Kick-Ass una buena muestra de ello. Un cómic lleno de violencia, palabras obscenas y esa morbosa y gratuita, a menudo vacía, provocación que tanto gusta al guionista de The Ultimates o The Authority. Obras con un planteamiento cinematográfico en su estética y narrativa que dan como resultado un entretenimiento puro y duro de escasas pretensiones y que no lleva a engaño a nadie pues en todo momento ofrece lo que vende.
El caso es que Matthew Vaughn ha conseguido con Kick-Ass, acompañada del innecesario subtítulo en España de Listo Para Machacar, una adaptación bastante fiel al material original de Mark Millar y John Romita Jr. y una de las causas para ello podría haber sido, paradójicamente, el haberse desarrollado en paralelo a la publicación del cómic en cuestión. No obstante, son patentes algunos cambios sustanciales en la versión cinematográfica de la historia que, aunque no elude el tono gamberro del original ni hace ascos a embadurnar con litros de sangre la pantalla tampoco llega, ni mucho menos, a los excesos que podemos ver en el cómic. La atmósfera desvergonzada y sátirica que Mark Milar exhibe con orgullo en las viñetas del cómic se presiente en la adaptación de Matthew Vaughn aunque aquí es mucho más condescendiente con el espectador y con los personajes -sólo hay que comparar la relación de Kick-Ass con su interés romántico o con su padre en el cómic y la película- siendo mucho menos explícita en las escenas de sexo y violencia y convirtiendo el metraje casi en una parodia del Spider-man de Sam Raimi -al que se "homenajea" tanto en el cómic como en la película-. No es de extrañar pues que en los últimos días se haya añadido el nombre de Aaron Johnson a la lista de posibles sucesores de Tobey Maguire para encarnar al famoso arácnido de Marvel en el relanzamiento de la franquicia que prepara Sony para los próximos años con Marc Webb el director de la recomendable (500) Días Juntos donde también aparecía Chloë Moretz.
Los Muertos Vivientes es una serie de Image Comics, creada por el guionista Robert Kirkman y el dibujante Tony Moore, que se comenzó a publicar en el año 2003 en Estados Unidos. Posteriormente, después de los primeros siete números, Tony Moore sería sustituido por Charlie Adlard que se convertiría en el dibujante oficial de la serie hasta la actualidad. Planteada como "la película de muertos vivientes sin final" y plasmada en blanco y negro, como homenaje a la seminal La Noche de los Muertos Vivientes de George A. Romero, la historia de Robert Kirkman se ha ganado el reconocimiento de público y crítica con una serie de terror de tintes dramáticos y apocalípticos que, a medida que avanza, se descubre como una interesante reflexión sobre el concepto de humanidad recordando tanto a películas del género como a obras literarias en la línea de clásicos como Soy Leyenda de Richard Matheson o La Carretera de Cormac McCarthy. Esto se debe ante todo a la importancia que el guionista estadounidense otorga a sus personajes, a los que caracteriza de forma magistral, mostrándonos todo un crisol de personalidades y posturas encontradas que traspasan las viñetas del cómic mientras asistimos al largo y duro camino plagado de fatalidades que estos seres deben superar a diario. Lo que ven cada día y viven para contarlo les obliga a cambiar y evolucionar en consonancia al mundo muerto e inhabitable que les rodea. 

