20 de febrero de 2010

-Thor de J.M. Straczynski y Oliver Coipel-


La actual etapa de J.M. Straczynski y Oliver Coipel en Thor está llegando en nuestro país a su final y se acerca cada vez más el día en que el personaje vuelva al primer puesto de la palestra donde ha estado casi siempre como uno de los seres más poderosos del Universo Marvel. En Estados Unidos se ha comenzado a anunciar la llamada Edad de los Héroes en la cual Thor, Ironman y el Capitán América volverán a ser la "triada" referente del grupo de Los Vengadores y del propio Universo Marvel una vez superado un período de oscuridad y confusión marcado por los acontecimientos del Reinado Oscuro de Norman Osborn que siguieron a Invasión Secreta. Atrás quedará una de los últimas buenas etapas que ha tenido el personaje y que J.M. Straczynski abandona por diferencias creativas, de nuevo, con Joe Quesada haciéndose a un lado, aprovechándose de su experiencia pasada en The Amazing Spider-man, para que la editorial ponga en marcha sus planes para el personaje. Todo ello con la película de Kenneth Branagh en el horizonte que hoy en día, por desgracia, es lo que marca el devenir de los cómics Marvel.


Mucho tiempo ha pasado desde que Jack Kirby y Stan Lee diesen a conocer al personaje en el número #83 de Journey Into Mystery en 1962. Durante todo este tiempo, en ocasiones, algunos guionistas han olvidado en el camino la fuerza mitológica del dios nórdico del que toma nombre y su origen y carácter marcado más por la tragedia de corte shakesperiano que por su encorsetada faceta heroica. J.M. Straczynski, respecto a esto, nos presenta una etapa donde el elemento superheroico se encuentra alienado y prácticamente ausente. Un elemento que siempre ha resultado "chirriante" pese a todo y eso es algo que bien ha sabido ver el guionista de la serie de televisión Babylon 5 como también supieron ver en su momento otros autores como los mencionados Stan Lee, Jack Kirby o Walter Simonson. Thor es un personaje que se debe a su origen mitológico y fantástico, muy diferente a otros superhéroes más convencionales de la Casa de las Ideas, siendo ese el contexto y el escenerio más apropiado para sus relatos donde sus elementos más característicos pueden brillar con más fuerza.

J.M. Straczynski tenía la difícil tarea de resucitar al personaje después de su muerte al sucumbir, una vez más, al Ragnarok junto a todos sus compatriotas asgardianos en las páginas narradas por Michael Avon Oeming y dibujadas por Andrea Divito en la anterior etapa de la serie unida a los acontecimientos relatados en la saga Vengadores: Desunidos. En aquella historia Michael Avon Oeming nos descubría como los asgardianos estaban condenados a desaparecer cíclicamente en sucesivos ragnaroks y resurgir una y otra vez de sus cenizas. Thor en aquella última historia rompía dicho ciclo y quedaba sumido en el sueño eterno junto a todos sus compañeros. Después de barajar varios nombres para traer de regreso al hijo de Odín, entre los que destacan Neil Gaiman o Mark Millar, en Marvel decidieron darle el trabajo a J.M. Straczynski que hasta hace poco había gozado de bastante libertad creativa para elaborar sus guiones. Con la llegada del nuevo evento de la temporada, Siege (dibujado por Oliver Coipel), que en apariencia busca devolver el status quo al Universo Marvel esta bonanza se termina y J.M. Straczynski se despide de la serie.


Una serie en la que, sin prisa pero sin pausa, J.M. Straczynski nos recupera al personaje y su mundo, sus elementos más característicos, como su alter ego, el médico Donald Blake, el mundo fantástico de Asgard o a secundarios tan importantes como los Tres Guerreros, Balder o Loki. Las diferencias son notables en algunos casos, como la nueva encarnación del propio Loki ahora con cuerpo de mujer, o la nueva situación de Asgard ahora asentada en las alturas junto a un pequeño pueblo en el desierto de Oklahoma. Todo ello contado como si de una obra de William Shakespeare se tratase, con sus dramas palaciegos o sus historias de amor entre clases, con un humor sencillo e irónico, que conjuntamente entretejen los hilos de una trama de temas recurrentes como el poder, la amistad, el odio, el amor, la traición y el deber. No es una casualidad, respecto a todo lo que hemos comentado, que Kenneth Branagh fuese elegido como director para llevar al cine las aventuras del personaje pues bien conocida es su pasión por el dramaturgo inglés. Por ello esta etapa no será del gusto de aquellos que busquen un cómic de superhéroes al uso pues se sentirán algo decepcionados y más teniendo en cuenta la evidente desconexión de las historias de J.M. Straczynski con el resto del Universo Marvel.


En el apartado gráfico Oliver Coipel refleja a la perfección esa magnificencia y dividad que define al personaje y su trazo y su dominio de la narrativa resulta perfecto para contar una historia llena de buenos momentos más allá de la simple épica o las escenas de acción. Como curiosidad los rasgos de su Thor recuerdan mucho a los del personaje de los dibujos animados He-man y los Masters del Universo de los que curiosamente J.M. Straczynski fue guionista en sus inicios. También destaca el trabajo de Marko Djurdjevic en las espectaculares portadas de la serie, cuando estas no son obra del propio Oliver Coipel, o en su trabajo como dibujante oficial en los especiales Las Edades del Trueno junto al guionista Matt Fraction donde se cuentan los orígenes del Dios del Trueno como ya lo hicieran en su momento Stan Lee y Jack Kirby en Los Relatos de Asgard unas historias de complemento que aparecieron en los años 60 en los números #97 al #145 de Journey Into Mistery en los que se narraban las míticas hazañas de Thor antes de ser desterrado por Odín al mundo de los humanos. Matt Fraction demuestra en estos especiales su buen hacer y su conocimiento de la mitología del personaje siendo para muchos el autor perfecto para ocuparse de la serie regular del personaje si es que Brian Wood no está disponible. Sea quién sea el encargado de narrar las historias de este nuevo Thor, de momento heredado por británico Kieron Gillen, lo que está claro es que ha venido, sin duda, para quedarse entre nosotros.


Ver también:
De Secret Wars a Dark Reign: La Evolución del Universo Marvel (I)
De Secret Wars a Dark Reign: La Evolución del Universo Marvel (II)


19 de febrero de 2010

-Spiderman: Los Años Perdidos de J.M. DeMatteis y John Romitta Jr.-



La Saga del Clon fue un punto y aparte, no podemos decir que un paréntesis, en los cómics de Spider-man. Para muchos una etapa candidata al olvido, para otros como yo, aunque reconocemos de su excesiva extensión y su arbitrariedad argumental, alabamos el interés y la emoción que supo generar convirtiéndola en poco tiempo en un clásico. Cosa que demuestra el hecho de que, después de tan poco tiempo transcurrido, se ganase su remake en la serie Ultimate Spider-man de la mano de Brian Michael Bendis. La Saga del Clon nos trajo a algunos personajes más que interesantes, en su mayoría hoy ausentes en la serie regular y que siguen sin dar señales de vida, como son Ben Reilly, El Chacal o Kaine. En Los Años Perdidos, obra con guión de J.M. DeMatteis y dibujos del siempre genial John Romita Jr., el protagonista no es Peter Parker y ni tan siquiera Spider-man, que no aparece en ningún momento, sino el propio Ben Reilly y el mencionado Kaine en esos años en los que ambos pensaban que el primero era el clon de Spider-man. Finalmente, muy al final, se demostró que eso era cierto aunque para llegar hasta ese punto debieron pasar antes muchas cosas en forma de vueltas de tuerca y otro tipo de decisiones editoriales que acabaron lastrando la idea.

El estilo de J.M. DeMatteis, guionista tremendamente cerebral, es inconfundible y sigue siendo uno de los mayores conocedores de todo lo que rodea al mundo arácnido, de su psique más profunda y aterradora, lo que le ha llevado a ser elegido muchas veces para relatar los momentos más delicados del personaje, para dar esa visión tan intima y cerebral que el autor ha sido capaz de aportar más de una vez con acierto. Un privilegio que se gano a raíz de la que sigue siendo su obra maestra y una de las mejores historias jamás publicadas de Spider-man: La Última Cacería de Kraven. Historia de imprescindible lectura que aún hoy sigue siendo uno de los relatos más inquietantes que se han escrito sobre el personaje. Y es que se puede decir que fuera de algún esperpento ocasional J.M. DeMatteis es un autor de garantías en estas ocasiones, que no infalible, más especializado en crear pequeños arcos argumentales que en consolidarse como guionista regular de una serie. Los Años Perdidos no es más que otro ejemplo de todo esto.

Y repito: Los Años Perdidos no es un cómic de Spider-man sino, más bien, todo lo contrario, un relato "anti-héroico" y "anti-arácnido" de dos hombres que no se consideran como tal y que, aún así, buscan su lugar en el mundo huyendo de unos recuerdos falsos que no les pertenecen. Como suele ocurrir en este tipo de historias lo que acaban encontrando es más fuerte que ellos mismos. La historia comienza en el mismo momento que Ben Reilly descubre que es un clon de Peter Parker y como eso le llena de dolor, rabia, dudas y frustración. Comienza entonces un viaje desesperado por huir de sí mismo, eludiendo convertirse en un héroe y dando la espalda a la responsabilidad que ello conlleva, lo cual le acaba conduciendo a la ciudad Salt Lake City donde deberá afrontar su destino. Vemos la creación y evolución de un personaje en la cual Kaine tendrá mucho que decir. Mientras Ben Reilly realiza un camino hacía la luz desde la oscuridad Kaine, en cambio, verá la luz por unos instantes para sumirse de nuevo, para siempre, en la oscuridad.


Una historia bien contada donde se reconstruyen dos personajes, parecidos y opuestos, otorgándoles la vida y la humanidad necesaria para que sigamos lamentando la muerte de Ben Reilly y la desaparición de Kaine de las historias de Spider-man. No es una obra redonda a pesar de ello. Los Años Perdidos esta innecesariamente distribuida en capítulos y prólogos demasiado cortos con un final que pierde algo de fuelle y que da la sensación de ser algo precipitado en contraste a la primera parte de la historia contada de manera excelente. También es una evidencia este cómic del ya reconocido talento de John Romita Jr. que es capaz de hacer la historia suya y transmitir con los lápices como pocos dibujantes son capaces de hacer. Leyendo Los Años Perdidos a veces uno tiene la sensación de estar ante una obra de Frank Miller por esa oscuridad y planteamiento propio de su autor. Es una obra heredera de su tiempo como lo es también El Hombre Sin Miedo del propio Frank Miller y John Romita Jr. de nuevo con Daredevil como protagonista. En definitiva Los Años Perdidos es una pequeña obra a tener en cuenta que, no obstante, puede haber quedado algo desfasada por los derroteros que acabó tomando la saga volviendo al status quo pero que no deja de ser una entretenida lectura. Esperemos que Panini se decida en algún momento a reeditar está obra que en su momento publicó la ya desaparecida Forum de Planeta de Agostini.


-Reseña actualizada publicada originalmente el 10/08/2006-


Ver también:
Las AsOMbrosas Entrevistas -Mary Jane Watson-

Spider-man -Cayendo en la Telaraña (I)-
Spider-man -Cayendo en la Telaraña (II)-


13 de febrero de 2010

Reflexiones y Citas "Extraordinarias"


"
La libertad de crítica a lo establecido sin acceso al conocimiento es como la libertad de disparar sin balas"

David Bravo (Abogado especialista en propiedad intelectual y derecho informático) en Copia este Libro

9 de febrero de 2010

Cine Om -Bienvenidos a Zombieland de Ruben Fleischer-

!Atención spoilers sobre la plaga zombie!

Bienvenidos a Zombieland es una comedia de terror zombie, para ser exactos infectados, que a estas alturas ya se ha convertido en la película más taquillera sobre muertos vivientes de la historia. El título lo ostentaba anteriormente el remake de Dawn of The Dead de George A. Romero que el director Zack Snyder realizó en 2004 con notables resultados. Aún así hemos de tener en cuenta que las películas de zombies, debido a su origen ligado a la serie B de bajo presupuesto, nunca han tenido una gran repercusión en la taquilla aunque sí suelen ser producciones muy rentables en proporción a la inversión que en ellas se suele depositar. El caso es que los responsables de Bienvenidos a Zombieland, con el director Ruben Fleischer a la cabeza, pretenden hacer varias secuelas e incluso una serie de televisión después al éxito cosechado con esta primera entrega. Una película con un estilo propio y atractivo que pese a su sencillez es un producto entretenido y divertido como lo pudieron ser en su momento otras películas del género como la comedia gore Braindead de Peter Jackson o la más reciente Zombies Party del británico Edgar Wright. No obstante, Bienvenidos a Zombieland, respecto a estas es un producto más light, más políticamente correcto y menos gamberro.

Bienvenidos a Zombieland nos cuenta la historia de un joven antisocial y solitario de tendencias hipocondríacas, interpretado por Jesse Eisenberg, que se autoproclama como "el último friki vivo del mundo". El fin del mundo en forma de plaga zombie le encontró encerrado en su piso jugando a World of Warcraft y ahora, al ver como el mundo se ha derrumbado a su alrededor, decide iniciar un peligroso viaje hacía Columbus con la intención de reunirse con sus padres. Su creencia en que sigue vivo gracias a ciertas reglas y normas que sigue en cada momento se pondrán a prueba cuando en su camino aparezca un duro y curtido superviviente experto en el arte de matar zombies, al que da vida un inspirado Woody Harrelson, cuya mayor debilidad son unos pastelitos rellenos de nata llamados Twinkies. Pese a sus evidentes diferencias deciden viajar juntos y adoptan los nombres de Columbus y Tallahassee, las ciudades a las que se dirigen respectivamente, para evitar "encariñarse" el uno con el otro. Las cosas se complican cuando un par de hermanas, Wichita y Little Rock a las que interpretan las actrices Emma Stone y Abigail Breslin, les asaltan y les roban su transporte y sus armas. Columbus, no obstante, no puede evitar quedarse prendado de Wichita.


Bienvenidos a Zombieland parece tomar su idea de partida de Zombi: Guía de Supervivencia el peculiar libro de Max Brooks que se ha convertido en todo un éxito de ventas en los últimos años. En esta película no es tanto lo que se cuenta como el como se cuenta y respecto a eso la película busca una y otra vez romper la cuarta pared entre los personajes y el espectador. Las reglas y normas de Columbus son relatadas por él mismo a lo largo del metraje, dándolas a conocer poco a poco y volviendo de vez en cuando a ellas, anunciándolas con llamativos carteles y rótulos y poniéndonos ejemplos prácticos en cada caso. Esto le da a la película un formato fresco y desenfadado muy apropiado para el tono de comedia y parodia que busca la película. El sistema funciona, no obstante, porque los personajes interpretados por Jesse Eisenberg y Woody Harrelson acaparan la atención y mantienen nuestro interés haciendo llevadero el sencillo guión escrito por Paul Wernick y Rhett Reese, en clave de road movie, que no difiere en mucho de los que podemos encontrar en la mayoría de películas del género. Sus gags buscan las complicidad del espectador, con un humor directo y menos grosero y gamberro de lo que se esperaría en una película de zombies, pero efectivo y entretenido al fin y al cabo.

1. Cardio.
2. Mata y remata.
3. Ten cuidado con los baños.
4. Usa cinturón de seguridad.
8. Pégate a un tipo duro.
17. No seas el héroe.


Imprescidibles los créditos iniciales de la película, casi de factura documental, y el cameo de Bill Murray interpretándose a sí mismo y con varios guiños a Los Cazafantasmas que no pasan desapercibidos. Por lo demás nos encontramos ante una película bastante modesta, sin grandes matices ni mensaje subyacente como en las películas de George A. Romero aunque tampoco es su intención ni lo necesita. Un producto que parece destinado a cierto tipo de espectador pero que cualquiera puede disfrutar sin mayores problemas. Se echa de menos, no obstante, una cierta falta de ambición para ir un paso más allá en ocasiones y traspasar la barrera de lo correcto o pulir algunos gags. Podríamos calificar Bienvenidos a Zombieland como la primera película familiar de zombies por su tono, su carácter y los valores que los personajes buscan a lo largo de la historia que se encamina, ineludiblemente, al final feliz. Pero es un producto que no engaña a nadie y es precisamente la combinación de estos ingredientes la clave de su éxito. Futuras secuelas quizá no vengan a aportar nada nuevo pero, por lo pronto, se merecen una oportunidad.


Ver también:
La Subcultura Zombie -El Muerto Viviente del Siglo XXI-
-Guerra Mundial Z de Max Brooks-


Dedicado a Álex y Rosa
La próxima vez será ;)

8 de febrero de 2010

-The Flash de Geoff Johns y Scott Kolins-


"
No eres un héroe para que te honren.
Se trata de usar los dones que se nos han dado
para ayudar a toda la gente que puedas"


Geoff Johns ha demostrado ser un guionista con bastantes recursos, con un concepto de las historias de superhéroes muy clásico pero a la vez actual, en el que se entremezclan los momentos más épicos de sus aventuras con el componente más humano de sus personajes. Actualmente, con su exitosa etapa en Green Lantern, sus ideas han contagiado a todo el universo DC que vive La Noche Más Oscura de todas en forma de crossover superventas. Pero antes de encargarse de la serie de Green Lantern y rescatar de la muerte con éxito a Hal Jordan en Green Lantern: Renacimiento este guionista hoy de moda ya demostró sus maneras en The Flash con un personaje con el que afirma haber crecido y con el que asumía un gran reto después de la alabada etapa de Mark Waid al frente de las historias del velocista escarlata. Geoff Johns lejos de bajar el listón ha conseguido revitalizar al personaje, hacerlo suyo y darle una señas de identidad que son muy palpables en ciertos aspectos: la renovación de la galería de villanos de Wally West, el tratamiento de los personajes secundarios de la serie y la creación de una identidad propia para la ciudad de Keystone City -marco de las aventuras de este nuevo Flash- de la que carecía hasta ahora.


Tras la marcha de Mark Waid de The Flash en DC decidieron darle una oportunidad a la por entonces promesa emergente Geoff Johns. Le ofrecieron la oportunidad de escribir un arco argumental para la serie con total libertad creativa y a modo de prueba. Geoff Johns aceptó el reto y escribió Wonderland, una historia de seis números con guiños muy poco sútiles a Alicia en el País de las Maravillas y sobre todo a A través del Espejo de Lewis Carroll, que ilustraría el español Ángel Unzueta. Aquel relato no era ni mucho menos lo mejor que Geoff Johns realizaría posteriormente con el personaje pero sentaba las bases de lo que podía ofrecer al título y en DC viendo los resultados decidieron que él sería el nuevo guionista oficial de The Flash. Siguiendo las bases establecidas por Mark Waid la etapa de Geoff Johns se sustenta sobre ella, reafirmando el trabajo de este, demostrando así su conocimiento de la historia del personaje y de la continuidad del universo. Esta primera etapa del guionista estadounidense en The Flash, personaje que ha retomado actualmente, se inició en el número #164 y se prolongó hasta el #225 de la colección donde encontramos como dibujante oficial de la serie a Scott Kolins.


Geoff Johns consigue situar a Wally West a la altura de su antecesor, su tío Barry Allen, estudiando en el camino el legado que guarda el personaje y su manera personal de afrontar su faceta superheroica. Especial mención es el tratamiento que se da a la galería de villanos clásica de Flash que se alejan del maniqueísmo de otras publicaciones para ofrecernos unos personajes interesantes y atractivos tan complejos como el propio héroe y donde destaca, sin lugar a dudas, Leonard Snart alias el Capitán Frío. Geoff Johns renueva a personajes como el Amo de los Espejos, Gorila Grodd o El Hechicero del Clima y otros personajes que dejan de ser ridículos en sus manos para convertirse en verdaderas amenazas para nuestro héroe. A esta galería clásica se añaden personajes de nuevo cuño como Chatarra, Alquitrán, Murmullo o Cicada, de aspecto más perverso y tenebroso, más vinculados con la nueva personalidad que en cada número el guionista va dando a Keystone City. Geoff Johns nos la describe como una ciudad obrera, de gente sencilla y trabajadora, que reconoce el valor de sus héroes y que tiene el espíritu de sobreponerse a los desastres más grandes. Una ciudad sufrida y curtida, con un lado oscuro, en la que encontramos la prisión de alta seguridad de Iron Heights con un alcaide que da casi más miedo que cualquiera de sus presos. Secundarios como Hunter Zolomon, la pareja de policías Fred Chyre o Jared Morillo, o la esposa del héroe, Linda Park, hacen que la historia avance y se enriquezca.

En cuanto a la acción Geoff Johns sabe como abordarla y sabe cuando dejar hablar a sus personajes tratando con naturalidad y al mismo tiempo con grandeza las cuestiones que pone sobre la mesa. Consigue así que la serie tenga más profundidad que la de un simple cómic de superhéroes abordando, mayormente, cuestiones morales que el guionista estrella de La Noche Más Oscura sabe plantearnos sin desdibujar, sino al contrario, resiguiendo los bordes del pasado del personaje. En el apartado gráfico Scott Kolins se complementa a la perfección con el tono de las historias de Geoff Johns con su estilo preciso de tendencia caricaturesca pero detallado hasta el punto de ofrecernos espectaculares momentos en casi cada página y empleándose a fondo en los primeros planos y en algunas ilustraciones a doble página que hablan por si solas. Mención a parte a las tintas de Doug Hazlewood y el color de James Sinclair que consigue elevar el dibujo de Scott Kolins a otro nivel. Después del número #200 de la colección Scott Kolins abandonará el título y encontramos como dibujante oficial en su lugar a Alberto Dose con un estilo más parco y austero, menos detallado, que viene a reflejar el cambio de rumbo en las historias de Flash que se volverán más oscuras a partir del numero #201. Cambio marcado y auspiciado por el reseteo propuesto por Dan Didio para el personaje y del que Geoff Johns consigue salir más o menos airoso.


En la edición de Planeta de Agostini de esta obra en formato "rompe-muñecas", conocido también como omnibus, recopila la primera parte de la etapa de Geoff Johns en la serie junto a Scott Kolins -también encontraremos otros números y especiales dibujados por otros autores como Ángel Unzueta, Ethan Van Sciver y Rick Burchett- en un tomo descomunal, incómodo e inncesario de 1.008 páginas a un precio de 60 €. Un producto que no está al alcance de cualquier bolsillo y menos en estos tiempos de crisis pero con los que Planeta de Agostini sigue insistiendo -debido al éxito de ventas hemos de suponer-. El cómic en cuestión, por su factura y el trabajo de sus autores, es 100 % recomendable. Un cómic especialmente apropiado para todo a aquellos que hayan disfrutado con lo que Geoff Johns ha venido haciendo con Green Lantern en los últimos años o a los que gusten de historias de corte más clásico y quieran acercarse por primera vez al personaje. Se echa de menos, no obstante, una edición más accesible y más manejable que la propuesta por Planeta de Agostini. Aunque lo que ya nadie puede poner en duda es que Geoff Johns ha conseguido situar a Flash en lo más alto, con los más grandes, y su estilo y su etapa, desde ya, es un referente para los guionistas que hayan de venir después de él.


Ver también:
-Green Lantern de Geoff Johns e Ivan Reis-

5 de febrero de 2010

Cine Om -Sherlock Holmes de Guy Ritchie-


Sherlock Holmes es, aún a día de hoy, un personaje muy reconocible para el público mayoritario cuya clásica imagen alargada, de semblante serio, mirada penetrante y nariz aguileña, fumando en pipa y con gorro y gabardina es prácticamente un icono. Si en cuanto a sus métodos nos referimos todo el mundo reconocerá en él al mejor detective de todos los tiempos. Como se ha ido configurando su figura y ha perdudarado a lo largo de los años habiendo sido protagonista de novelas, relatos, películas, series de televisión, obras teatrales e incluso cómics o dibujos animados, es algo difícil de precisar con exactitud. Pero, como todo gran personaje que se precie, Sherlock Holmes ha sobrevivido, incluso pasando por encima de su propio creador, y aún puede ofrecernos más de una interpretación a tener en cuenta. La última nos viene de parte del director Guy Ritchie, discípulo aventajado de Quentin Tarantino en detrimento del irregular Robert Rodriguez, que después de su anterior película, RocknRolla, parece haber recuperado su buen hacer. Su Sherlock Holmes es un puro entretenimiento, una visión actualizada del personaje de Arthur Conan Doyle llevada al exceso pero que, no obstante, se mantiene más fiel a su esencia de lo que pueda parecer tratando ciertos aspectos olvidados u obviados en muchas adaptaciones anteriores.


En el reparto de esta produccion destacan Robert Downey Jr. como el propio Sherlock Holmes, Jude Law como su inseparable Dr. Watson, Rachel McAdams como Irene Adler y Mark Strong como Lord Blackwood el villano de la función a la espera del prometido Profesor Moriarty que veremos en la inminente secuela de la película. La historia comienza con una persecución, con una lucha contrarreloj contra la muerte, con magia negra y luchas "milimétricamente pensadas" en las que Sherlock Holmes presume de capacidades físicas y mentales y su compañero Watson de arrojo y decisión. El villano de la función, Lord Blackwood, un bastardo reflejo del Jack el Destripador del From Hell de Alan Moore y Eddie Campbell, con relación masónica incluida, es detenido y condenado a muerte en la horca por sus crimenes. Casi inmeditamente a su muerte se empiezan a tener noticias de su resurrección y de ciertos sucesos extraños que se acompañan de una nueva oleada de asesinatos en Londres. A medida que el dúo van investigando lo sucedido, mientras intentan poner en orden sus vidas personales, van destapando una compleja conspiración -que vuelve a poner de manifiesto alguna reminiscencia a la obra de Alan Moore y la Conspiración de la Pólvora- y que deja entrever que habían subestimado en gran medida las capacidades de su enemigo.

El guión, llegados a este punto, sin ser excesivamente complejo cumple y resulta un buen balance entre acción, comedia y misterio. Todo ello enmarcado en una recreación del Londres del siglo XIX muy lograda y cuidada en sus escenarios y en su vestuario. Las interpretaciones de Robert Downey Jr. y Jude Law están a la altura, desprendiendo una gran química cuando aparecen juntos en pantalla hasta el punto de ser su peculiar relación de lo más interesante de la película. Una relación bastante diferente a las que hemos podido ver en otras adaptaciones, menos bucólica e idealista, en la que se pone de relieve la difícil, excéntrica y problemática personalidad del investigador del número 221B de Baker Street que ya mencionaba Arthur Conan Doyle en sus obras. No se puede pasar por alto, no obstante, que esta relación se inspira mucho en la que ya hemos podido ver en la pantalla pequeña en la serie House donde Hugh Laurie interpreta a un "apócrifo" Sherlock Holmes cuya relación con su amigo y compañero Wilson tiene muchas y sospechosas semejanzas con la que podemos ver en la película de Guy Ritchie. Tampoco podemos pasar por alto que la interpretación de Robert Downey Jr. se beneficia de este trato pues sino sus semejanzas con su papel de Tony Stark en Ironman serían más evidentes.


En el resto del reparto destaca Rachel McAdams cuya Irene Adler resulta un personaje más interesante que el de la habitual comparsa del héroe. Un personaje, que apareció en 1891 en el relato Escándalo en Bohemia, actriz y cantante, que obtiene el honroso título de ser el único adversario que ha conseguido vencer a Sherlock Holmes. Es recuperada en este caso por Guy Ritchie para darle una dimensión mayor que define al personaje como una inteligente, decidida y atractiva secuaz y espia cuya única debilidad es el propio detective. En cuanto a Mark Strong su Lord Blackwood peca en ocasiones de sobriedad y de falta de carisma pero parece un personaje medido para que no llegue a hacer sombra a la futura aparición del Profesor Moriarty némesis por excelencia de Sherlock Holmes. La efectiva banda sonora de Hans Zimmer, que le ha válido una candidatura a los Oscars de este año, y el ritmo que imprime Guy Ritchie al metraje cuyo estilo, aunque más comedido, es muy palpable -sin ir más lejos en ese tratamiento de la acción que incluso en cierta escena parece retrotraernos a su pelicula Snatch: Cerdos & Diamantes- hacen el resto para que, si bien no estemos ante una gran película, si podamos hablar de un entretenimiento muy disfrutable que podrá convencer incluso a los más radicales seguidores de Arthur Conan Doyle. A ello contribuirá la presencia de sútiles guiños y referencias al espectador sobre el mundo de Sherlock Holmes que encontrará a lo largo de la película.


Ver también:
Más Sherlock Holmes (Bartitsu) en 999

1 de febrero de 2010

-Batman: ¿Qué Le Sucedió Al Cruzado Enmascarado? de Neil Gaiman y Andy Kubert-

"El final de la historia de Batman es su muerte.
Porque al final, el hombre murciélago muere.
¿Qué más podría hacer? ¿Retirarme y jugar al golf?
No funciona así. No puede ser.
Lucho hasta que caigo, y un día caeré.
Pero hasta entonces, lucho."

¿Qué Le Sucedió al Cruzado Enmascarado? es el relato "definitivo" sobre Batman. Es difícil después de leer esta historia imaginar otro hipotético final posible a las aventuras de un personaje con tantos años a sus espaldas. ¿Qué Le Sucedió al Cruzado Enmascarado? resulta un nuevo ejercicio de estilo y de pulso narrativo de Neil Gaiman y una nueva muestra del talento de Andy Kubert a los lápices. El mérito de ambos es conseguir, en apenas sesenta páginas, resumir la esencia de un personaje tan icónico como Batman sabiendo tocar los resortes apropiados en cada momento y demostrando a autores como Grant Morrison como se pueden abordar temas con un gran contenido místico y simbólico sin perder un ápice de emotividad, de profundidad y, sobre todo, de sentido común. La ambiciosa y mediocre etapa del guionista escocés al mando de la cabecera de la serie regular de Batman nos trae el consuelo de esta pequeña joya que casi justifica su etapa. Y es que pocos autores han conseguido cuajar un tono eminentemente literario en las páginas de un cómic de superhéroes sin que su estructura se derrumbe como un castillo de naipes pero el autor de The Sandman lo hace con una naturalidad que siempre nos sorprende y, a menudo, sus resultados son excelentes.

A pesar de ello es de reconocer, por otro lado, que Neil Gaiman confecciona este relato casi con el piloto automático puesto. Un relato que puede recordar y mucho al final de su obra cumbre, The Sandman, cuyo último arco argumental El Velatorio, nos contaba el triste y emotivo destino de Morpheo. No obstante, ¿Qué Le Sucedió al Cruzado Enmascarado?, es una historia con sus propias virtudes. Un relato sencillo e intimista, impregnado de la magia de la que Neil Gaiman conoce tan bien las reglas. En ¿Qué Le Sucedió al Cruzado Enmascarado? asistimos al velatorio de Batman, cuya muerte no se nos específica en ningún momento de que manera ha ocurrido, narrado por el propio Batman y una voz desconocida y amable que intenta guiarle. Al lugar de su último reposo van llegando todos los conocidos del cruzado enmascarado, aliados, amigos, amantes y enemigos, a los que el bueno de Alfred coloca en sus respectivos lugares. Cada asistente nos aporta una perspectiva del difunto, la mayoria sin aparente sentido, contradictorios casi como el producto de un sueño o del delirio. Cada cual, de esta manera, relata a su manera las diferentes e imposibles muertes de Batman. Destacan, de esta manera, los relatos de Catwoman o del mayordomo Alfred que sirven como referentes a otras historias más repetitivas.

La historia, como no podía ser de otra manera, esta llena de referencias, de guiños y homenajes a la historia del personaje, y es aquí donde la labor de Andy Kubert se muestra indispensable, sútil y commovedora adaptando a su estilo el de otros autores que han abordado anteriormente al personaje. Encontramos alusiones al origen de Batman, a escenas concretas de la historia de este como La Caída del Murciélago de Peter Milligan o a obras emblemáticas como el Arkham Asylum de Grant Morrison y Dave McKean; vemos la evolución gráfica a lo largo de los años del personaje por el que han pasado nombres como Bob Kane, Frank Miller, Brian Bolland o Dick Sprang, a las películas del personaje como esa Gotham sacada directamente de la imaginación de Tim Burton, esos guiños a la mítica serie de los años 70 con Adam West y Burt Ward o la animación cartoon de Bruce Timm. Por otro lado, encontramos un mundo lleno de ideas y de sensaciones resumidas por Neil Gaiman que han forjado al personaje como, sin ir más lejos, la imposibilidad de escapar de los parámetros del cómic superheróico y del propio destino que encontrábamos en La Broma Asesina de Alan Moore y Brian Bolland. Nada resulta gratuito ni es utilizado de forma vana sino que Neil Gaiman y Andy Kubert, con esta obra, consiguen hacernos comprender la grandeza del cruzado enmascarado.


La edición de Planeta de Agostini, como ya viene siendo de costumbre, está pensada para ser "rentable" lo que significa para la editorial incluir una serie de extras que no aportan nada relevante para encarecer el producto simplemente debido al nombre de sus autores y la trascendencia del evento de turno como ya ocurrió con el Batman R.I.P. de Grant Morrison donde la jugada fue menos sútil y justificada a posteriori por David Hernando con aquella máxima que viene a decir que algunas obras "juegan en otra liga"
. Aún así, en este caso, al menos nos encontramos con una obra cuya calidad, si bien no justifica su precio, si lo compensa y no resulta la peor edición que nos ha podido presentar Planeta de Agostini últimamente. ¿Qué Le Sucedió al Cruzado Enmascarado? es un relato que está destinado a ser recordado, que puede ser leído y releído una y otra vez, pues resulta fresco, ágil y hecho desde el cariño que se profesa a un amigo con el que se ha crecido. No es el mejor trabajo de Neil Gaiman y la comparación con el relato ¿Qué le pasó al Hombre del Mañana? de Alan Moore y Curt Swan que se acostumbra a realizar no tiene sentido, pues más allá del título, poco más tienen el común ambas obras excepto el talento de dos autores ingleses que, en cierto momento, decidieron escribir una carta de amor a sus personajes de cómic preferidos.


Ver también:
Leyendas de la Llama Verde de Neil Gaiman y Amigos

Reflexiones y Citas "Extraordinarias"
1602 de Neil Gaiman y Andy Kubert
Lobezno: Origen de Paul Jenkins y Andy Kubert

19 de diciembre de 2009

Cine Om -Avatar de James Cameron-


En un mundo como el que vivimos hoy en día, en pleno auge de internet y las nuevas tecnologías, el cine está empezando a mostrarnos que puede dar de sí en este siglo XXI. Su apuesta por técnicas como el 3D viene auspiciado por la necesidad de las grandes productoras y compañias por encontrar una fórmula que les permita esquivar el problema de la piratería y la fuga de espectadores de las salas de cine. Cuando se trata de explorar nuestras tendencias o de hacer el más difícil todavía, sin duda, James Cameron es el director que todos tenemos en mente. Con el estreno de su última película, después del ya lejano 1997 en que Titanic arrasaba con todo, Avatar se presenta como una producción que viene a revolucionar definitivamente el cine tal como lo hemos conocido hasta ahora. Avatar es una película que James Cameron ha tenido en mente desde hace 15 años y que no ha sido hasta ahora, cuando la tecnología lo ha permitido, que hemos podido asistir al nacimiento de este mundo concebido por el director de origen canadiense. Este siempre espectacular y efectivo director y creador, con películas en su filmografía como Aliens, Abyss, Mentiras Arriesgadas o Terminator, nos ofrece la posibilidad de ver, en apariencia, algo nunca visto.

Avatar es la historia de Jake Sully, marine de los Estados Unidos parapléjico, reclutado después de la muerte de su hermano para el proyecto Avatar llevado a cabo en Pandora una de las lunas del planeta Polythemis donde existe una raza de seres evolucionados y de costumbres totémicas que se hacen llamar Na´vi. Los humanos destinados al planeta tienen el objetivo de hacerse con un mineral de precio incalculable que se encuentra, justamente, bajo el poblado de los Na´vi. La diplomacia, hasta ahora, ha sido inútil debido a sus diferentes y encontradas visiones de la vida y de su mundo y las dos facciones se encuentran en las postrimerías de una guerra. Para evitar esto último el equipo científico de la Dra. Grace Augustine que forma parte de la expedición ha desarrollado una importante tecnología para transferir la conciencia humana a unos cuerpos huéspedes Na´vi desarrollados a través de la ingeniería genética (los avatares que dan nombre a la película) y de esta manera comunicarse con la raza alienígena de piel azul. Jake Sully será uno de los miembros del equipo que experimentará lo que supone convertirse en un Na´vi sobretodo después de conocer accidentalmente a Neytiri, la princesa del pueblo Na´vi, que le enseñará las costumbres y tradiciones de su comunidad. Poco a poco Jake Sully empezará a conocer el fantástico mundo de Neytiri y a ganarse el corazón de esta hasta verse atrapado y dividido entre dos mundos que están a punto de entrar en colisión.

Avatar es una película con un evidente y destacado mensaje ecológico y antibelicista donde la propia "red" natural donde se conectan la raza de los Na´vi parece una metáfora del pretendido poder que las redes sociales tienen hoy en día y como estás pueden convertirse en una parte determinante para guiar las políticas y decisiones de los dirigentes del mundo y de las grandes corporaciones que cada vez más parecen llevar nuestros destinos hacía una era de capitalismo salvaje. Aunque, en este aspecto, la película podría acogerse a otras interpretaciones e ideas. La cuestión es que el mensaje a favor de la naturaleza y del medio ambiente en Avatar es muy claro y James Cameron consigue que incluso resulte en un espectáculo por momentos emotivo y en otros épico sobre todo cuando la estética de videojuego resulta menos dañina. Respecto al guión definitivamente este no es uno de los aspectos más llamativos de Avatar, aunque James Cameron consigue exprimirlo al máximo a pesar de sus tópicos y su falta de pretensiones en ocasiones, poniendo toda su fuerza en el mensaje verde y los efectos especiales algo, por otro lado, en lo que siempre han destacado las películas de este director conocido por su mentalidad de pionero más que de director de cine.

Dicho esto Avatar no es la revolucionaria película que se nos ha querido vender, ni siquiera en su aspecto visual, pues su tratamiento 3D no resulta esencial para ver la película en su máxima plenitud, es más pierde matices como el color, ni la técnica en sí muestras recursos aplicados a la narrativa ni esta difiere en casi nada de lo que hemos podido ver en otras películas estrenadas con este sistema. Sólo en ciertas escenas claves, normalmente intrascendentes en la trama de la película, se puede apreciar bien el efecto 3D en contra del que también juega la larga duración del metraje para una película de estas características y al acostumbrarse el ojo humano a lo que esta viendo. La película se enreda en algunas partes de la trama que se alargan en exceso y que sólo sirven para reafirmar el mensaje ecoactivista aunque, por otro lado, el tratamiento de los personajes esta bien llevado y la banda sonora de James Horner es lo bastante efectiva para mantener nuestra atención en la historia. Los efectos especiales son, por supuesto, una parte destacable de la producción y se agradece que James Cameron los utilice no solamente para apabullarnos sino que en este caso se encuentran, salvo excepciones, al servicio de la historia. Los efectos especiales, en definitiva, son un punto y a parte en los visto hasta ahora en el cine pero no lo parecen tanto por su estética y su diseño. No se puede dejar de tener la sensación de encontrarnos, en ocasiones y como ya hemos dicho anteriormente, ante un videojuego o una película de animación en la línea de Robert Zemeckis siendo en Avatar más interesante la parte "más humana" que la que recrea en su plenitud el mundo de Pandora.

Por otro lado, en una película de estas carasterísticas, tan retocada digitalmente, es difícil hablar de las interpretaciones de su reparto de actores que en Avatar presenta nombres como Sam Worthington (Jake Sully), Zoë Saldaña (Neytiri), Sigourney Weaver (Dra. Grace Augustine), Stephen Lang (Coronel Quaritch) o Michelle Rodríguez (Trudy Chacon). Podemos apreciar en esta películas varias muestras de los personajes femeninos que a James Cameron gusta de utilizar en sus películas: mujeres fuertes, decididas y con convicciones. Y, como protagonista principal, el australiano Sam Worthington que poco a poco, después de haber participado en Terminator Salvation y con el remake del clásico Furia de Titanes pendiente de ser estrenado el próximo año, comienza a hacerse un hueco entre los actores más cotizados del panorama actual. No obstante, en Avatar, los personajes de Zoë Saldaña, Sigourney Weaver o Stephen Lang, que como el Coronel Quarith a la postre resulta el personaje más carismático de la película, le comen bastante terreno. De momento Avatar ha sido nominada ya a las categorías de Mejor Película, Mejor Director, Mejor Banda Sonora y Mejor Canción Original en los Globos de Oro lo cual supone ya un cierto reconocimiento de la industria a la nueva "hazaña" de James Cameron que, posiblemente, valoremos mejor en unos años pues de momento no tenemos la impresión de que el futuro haya llegado a nosotros.


Ver también:
Avatar en El Blog del Chacal
Avatar en Cinéfilo



Dedicado a Jezabel
que a pesar de cumplir años
sigue tan piquiñita como siempre.

2 de diciembre de 2009

-Lobezno: Origen de Paul Jenkins y Andy Kubert-


Lobezno es, sin duda, el personaje más popular de Marvel en la actualidad, con permiso del defenestrado y "castrado" Spider-man de los últimos tiempos, lo cual ha provocado su presencia masiva en muchas de las series de la editorial ya sea en calidad de protagonista como en su serie regular, de coprotagonista como en Los Nuevos Vengadores de Brian Michael Bendis y en las múltiples series mutantes o como invitado especial de la cabecera de turno. Si a ello se añaden proyectos especiales como la reciente Lobezno: El Viejo Logan de Mark Millar y Steve McNiven podemos concluir que el personaje padece una clara y sangrante sobreexplotación. Atrás han quedado esos años de mesura en los que el misterio por el pasado del personaje era uno de sus mayores atractivos y donde Marvel, consciente de ello, dosificaba con cuentagotas todo lo que se podía contar sobre su cachorro.

Hoy en día sólo se espera de Lobezno manidas historias de venganza con recurrentes escenas de mutilaciones y sangre en las que utiliza sus garras para destripar a hordas ingentes de enemigos de Hydra o de La Mano. Mucho ha llovido desde el ya lejano 1974 en que el personaje debutaba en los números 180 y 181 de The Incredible Hulk de la mano de sus creadores Len Wein, Herb Trimpe y John Romita Sr. Posteriormente sería convertido en personaje de primera línea en base a su "reinterpretación" en manos de nombres como Chris Claremont, Frank Miller o John Byrne. Durante este tiempo pocas han sido las historias sobre el personaje que han sobresalido por méritos propios y que se puedan catalogar como algo más que un simple entretenimiento. Entre ellas destaca, sin lugar a dudas, la miniserie Lobezno: Origen de Paul Jenkins y Andy Kubert.

Lobezno: Origen fue un proyecto con el que Marvel pretendía dar un nuevo impulso al personaje después de la llegada de Joe Quesada al sillón de mando de La Casa de las Ideas. Hecho que propició que el propio y actual editor jefe de Marvel y el presidente de la compañia, Bill Jemas, se involucrasen directamente en él proyecto participiando como coargumentistas de la historia que guionizaría Paul Jenkins. Joe Quesada, además, acabaría haciéndose cargo de las portadas de la serie. Lo cual demuestra el interés con que se acogió el proyecto en Marvel intentando que todo encajase como era debido para contar una buena historia sobre el pasado de Lobezno que contentase a sus seguidores. Una iniciativa poco habitual en los cómics que las grandes compañias suelen publicar y que, en este caso, propició que Lobezno: Origen se convirtiese en un relato de corte intimista, en una drama de época, muy alejado de los cánones habituales de los cómics de superhéroes. El guión de Paul Jenkins es sólido y bien llevado y esta arropado a la perfección por el dibujo de Andy Kubert que ponía en esta serie en práctica un estilo algo diferente a lo habitual en un cómic del gémero y que acabaría de eclosionar en su trabajo en el 1602 de Neil Gaiman. En esta última, como en Lobezno: Origen, participaba también el colorista Richard Isanove que ya en este trabajo demostró su gran compenetración con los lápices de Andy Kubert. Todo este elenco de artistas consiguió contar el que sigue siendo, aún a día de hoy, el mejor relato del mutante de las garras de adamantium. Aunque, no nos engañemos, no es una obra maestra.

Lobezno: Origen se sitúa a principios del S. XX en Alberta (Canadá) donde se asienta la hacienda de la familia Howlett y a la que llega la joven Rose, la nueva niñera y enfermera del débil y enfermizo James, hijo del apoderado matrimonio dueño de la hacienda. Rose, James y Perro, el hijo del malhumorado y autoritario Logan uno de los empleados que trabaja para los Howlett, iniciarán una tormentosa amistad que acabará desencadenando la tragedia y desvelando los terribles secretos y engaños que oculta el lugar. Lobezno: Origen es una historia que, en sus primeros capítulos, juega al despiste con el lector pero que, en términos generales, nos ofrece una historia madura y alejada de los clichés superheroicos para contarnos un auténtico drama en el que los personajes están bien delimitados y caracterizados. La emotividad del relato se convierte en la gran baza de sus autores en una historia que, eso sí, arroja más preguntas sobre el pasado de Lobezno de las que responde. No podemos esperar pues un origen sui generis como el de otros superhéroes ni saltos temporales que enlacen el relato con acontecimientos presentes. Lobezno: Origen es una historia independiente, autoconclusiva, de fácil lectura, que casi funciona como un What If por su escasa relación con el resto del universo Marvel. La narración de Paul Jenkins es pausada, sin muchos aspamientos y con casi total ausencia de acción como pocas veces sería de esperar de un cómic protagonizado por Lobezno.

Pero, a pesar de sus virtudes, Lobezno: Origen funciona solo a medias quedándose a mitad de camino de convertirse en una obra verdaderamente referente, en la línea del Batman: Año Uno de Frank Miller, debido a las limitaciones de una historia donde acaban primando los intereses comerciales de Marvel. Una historia que no acaba de trascender el género ni aportar nada realmente nuevo al panorama del cómic de superhéroes salvo un buen relato contado con oficio y cuidado sobre un personaje al que en los últimos tiempos se le ha perdido un poco el respeto. Paul Jenkins supo ofrecer un producto diferente sin desligarse a los intereses de la compañia que arriesgo lo justo con la historia siendo, como es, uno de sus personajes más rentables de las últimas décadas. Por todo ello, aprovechando la nueva edición de esta obra por parte de Panini en su línea Marvel Deluxe, anteriormente publicada también en la colección Best of Marvel Essentials, puede resultar un buen momento para acercarse a una de las pocas historia que realmente han marcado al personaje. Un personaje al que, cada vez más, su mitología empieza a pesarle demasiado jugando muchas veces en su contra mientras desde Marvel aprovechan el tirón del momento sin pensar en el mañana. Y es que Marvel, al igual que Lobezno, son los mejores en lo que hacen... aunque a veces no sea muy agradable.


Artículos relacionados:
-Lobezno: El Viejo Logan de Mark Millar y Steve McNiven-

-1602 de Neil Gaiman y Andy Kubert-
Cine Om -X-men Orígenes: Lobezno de Gavin Hood-

RecOMendados:
Lobezno: Origen de Paul Jenkins y Andy Kubert en Soy Leyenda