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15 de mayo de 2010

- Batman: Cacofonía de Kevin Smith y Walter Flanagan-


"No te odio porque esté loco...
Estoy loco porque te odio"


El Joker, retenido una vez más en el Hospital Psiquiátrico de Arkham, recibe la visita del delincuente mercenario Deadshot, antiguo miembro de El Escuadrón Suicida, contratado en esta ocasión para acabar con la vida del payaso diabólico por un padre que busca venganza por el asesinato de su hijo. El Joker recibirá en el último momento la ayuda inesperada del enigmático villano Onomatopeya, un personaje que anteriormente se había enfrentado a Green Arrow en Star City, gracias al cual conseguirá escapar de la famosa institución psiquiátrica para así reanudar su habitual campaña de terror en las calles de Gotham. Pronto se volcará en una guerra abierta contra Maximillian Zeus, un jefe criminal con ciertos problemas de doble personalidad que le hacen llegar a creerse la encarnación del mismísimo rey de los dioses olímpicos, que se ha enriquecido a costa de El Joker vendiendo su veneno como si de una nueva droga de diseño se tratase. Mientras El Joker intenta "lavar su imagen" a través del terror Batman se verá en medio de ambos contendientes y enfrentado a un nuevo y silencioso enemigo del que desconoce sus motivaciones e intenciones reales y que supondrá todo un reto para sus habilidades detectivescas.


De esta manera comienza Batman: Cacofonía, la nueva historia del guionista de cómics y director de cine Kevin Smith, después de su última incursión en el mundo del cómic con la finalización de su "pólemica" miniserie El Mal Que Hacen Los Hombres que realizó junto a Terry Dodson para Marvel. En esta ocasión Kevin Smith vuelve a probar suerte en DC, donde ya escribió una interesante aunque breve etapa en Green Arrow, y dada la oportunidad nada mejor que "enchufar" a su amigo Walter Flanagan para hacerse cargo del apartado gráfico. La miniserie de escasos tres números, seguramente por la desconfianza en los plazos de entrega que genera el director de Clerks y Persiguiendo a Amy entre los editores, es el resultado de la emoción que sintió Kevin Smith después de ver el trabajo de Christopher Nolan en El Caballero Oscuro que hizo que se volviese a enamorar del personaje. Él mismo, en la introducción a la obra que incluye la edición de Planeta de Agostini, califica Batman: Cacofonía como "la segunda mejor historia" que es capaz de guionizar sobre el famoso cruzado enmascarado y "un ensayo general para la mejor historia de Batman" que él y Walter Flanagan son capaces de realizar. Y quizá, después de ver el resultado, la mejor definición que se puede dar sobre la obra en cuestión es la de ensayo siendo como es, en todos los aspectos, una historia de escasas repercusiones.

Mientras esperamos Batman: Un Círculo Sin Fin, esa supuesta obra magna de Kevin Smith y Walter Flanagan sobre Batman, nos hemos de conformar con Batman: Cacofonía que no cumple las expectativas. Kevin Smith, sea por el limitado espacio de la miniserie o por su inspiración algo retraída, nos ofrece una historia rutinaria que no tiene la frescura de otras de sus obras anteriores. Sus diálogos siguen siendo el fuerte de su narrativa pero su característica habilidad para el tratamiento de personajes, ese perfil psicológico naif con el que sabe dotarlos en cada momento y que habitualmente combinado con su clásico sentido del humor tan buenos resultados le da, parece en este caso ausente salvo por algunos golpes de ingenio aislados aquí y allá. Los conflictos morales y la ligera crítica social sobre los que el autor suele reflexionar en sus trabajos se presentan aquí de forma más torpe y tópica de lo que ya nos ha mostrado en otras ocasiones. Por otro lado Kevin Smith recupera en Batman: Cacofonía a Onomatopeya, un villano creado como némesis para Green Arrow en su etapa en la serie con un futuro prometedor por delante pero que, desde entonces, no ha vuelto a ser utilizado por ningún otro guionista. Su inclusión dentro de esta historia se antoja algo forzada e innecesaria dejando un final abierto y autoreferencial ya casi tópico en las obras del de New Jersey.


También es necesario destacar las referencias y guiños de las que se sirve en este caso Kevin Smith que resultan demasiado obvias y no tan sútiles como lo eran, por ejemplo, en El Hijo del Diablo, los primeros números de la que sería la andadura de Daredevil en el sello Marvel Knights, o en su mencionada etapa a cargo de Green Arrow. Prueba de ello es el final de Batman: Cacofonía tan deudor de La Broma Asesina de Alan Moore y Brian Bolland o de la historia Ruleta que Frank Miller escribió al final de su primera etapa en Daredevil a principios de los años 80. No ayuda a mejorar el conjunto los lápices de Walter Flanagan, a todas luces una elección errónea de Kevin Smith, que resultan anodinos y poco inspirados evidenciando unas importantes carencias narrativas. Walter Flanagan, abonado a los cameos en las películas de Kevin Smith, y con apenas experiencia en el medio, no llega a los mínimos requeridos. Demuestra no sabe saber jugar con las transiciones entre viñetas ni tratar de forma adecuada la acción por lo que, salvo por alguna splash page aislada, su trabajo pasa sin pena ni gloria y no consigue hacer interesante una historia que en manos de un autor más cualificado quizá hubiese hecho más agradable el resultado final.

En el lado contrario destaca el trabajo de un siempre efectivo Adam Kubert con las portadas de la serie y más aún las versiones alternativas de estas que el magnífico Bill Sienkiewicz nos brinda para la ocasión. La edición de Planeta de Agostini en formato cartoné, con motivo del 28ª Salón Internacional del Cómic de Barcelona, recopila el grueso de portadas originales e incluye treinta y tres páginas del guión de Kevin Smith del tercer capítulo de la miniserie, Desconciertos, y que en conjunto resultan la excusa perfecta para que la editorial haya decidido encarecer obscenamente el cómic de un autor que, como bien es sabido por todos, resulta un buen reclamo entre los aficionados. Pero, como ya sabemos, este tipo de obras, como el Batman R.I.P. de Grant Morrison y Tony Daniel o el actual Flash: Renacimiento de Geoff Johns y Ethan Van Sciver, "juegan en otra liga diferente". En definitiva, por la obra en sí misma y por la edición en nuestro país, Batman: Cacofonía no es una obra especialmente recomendable. Kevin Smith nos sigue ofreciendo un relato entretenido y fácil de digerir pero que, en comparación, en su carrera no pasa de ser una anécdota y una obra menor y sólo resulta apropiada para los muy completistas y para los auténticos incondicionales del autor.

Ver también:
-El Mal Que Hacen Los Hombres de Kevin Smith y Terry Dodson-
-Green Arrow de Kevin Smith y Phil Hester-

Cine Om -¿Hacemos Una Porno? de Kevin Smith

The Big Freak-Effect Theory -Expediente (II)- Persiguiendo a Cels-

20 de abril de 2010

-Green Arrow de Kevin Smith y Phil Hester-


Green Arrow siempre ha sido un superhéroe de segunda dentro del catálogo DC donde personajes como Superman, Green Lantern, Batman o Wonder Woman son los estándares por los que se rigen el resto de personajes de la editorial. Green Arrow fue creado por Mort Weisinger y Greg Papp en 1941, como si de una versión alternativa y actualizada del mítico Robin Hood se tratase, en un intento de emulación del éxito del Batman de Bill Finger y Bob Kane. Este intento de emulación les llevó a copiar más de un elemento propio del famoso cruzado enmascarado -Green Arrow tenía su propia cueva como refugio, su propia señal luminosa y a Speedy su particular Robin- y no fue hasta la década de los años 60 del pasado siglo cuando Oliver Queen se empezó a labrar una personalidad propia que le llevarían desde sus orígenes como playboy entregado a la causa a convertirse en un reaccionario defensor de los derechos civiles apara acabar retratado como el héroe de pensamiento anarcosindicalista y activista político actual. En ello tuvieron mucho que ver el tándem formado por Dennis O'Neil y Neal Adams que redifinieron al personaje tomando como ejemplo al Ojo de Halcón de Marvel que había sabido hasta entonces evolucionar mejor que Oliver Queen a pesar de ser posterior a este. Green Arrow acabaría encajando a golpes dentro del Universo DC sobre todo a raíz de sus aventuras en conjunto con Hal Jordan el Green Lantern del momento.


Posteriormente, en la etapa de Mike Grell como guionista de la serie, se intentó imprimir un mayor realismo al personaje alejandolo de los clichés que le había acompañado desde sus orígenes, lo que desembocó en la muerte de Oliver Queen que a la postre sería sustituido por su propio hijo, Conner Hawke, convirtiéndose en el segundo Green Arrow hasta la fecha. Fue en 2001 cuando el cineasta Kevin Smith, después de haber filmado Jay y Bob el Silencioso Contraatacan, se haría cargo de la nueva serie de Green Arrow a la que DC pretendía darle un pequeño empujón apostando en este caso por un guionista con bastante tirón dentro del fandom que fuese capaz de relanzar al personaje. Kevin Smith, con el beneplácito de la editorial, decidió traer de vuelta a Oliver Queen a la actualidad del Universo DC y para ello recurriría a la mejor encarnación que había tenido el superhéroe como inspiración: la de Dennis O'Neil y Neal Adams. Kevin Smith permanecería un total de quince números en la serie, que comprendían la extensa saga Carcaj, ofreciendo, por otro lado, una breve pero interesante etapa junto a los lápices de un siempre atractivo Phil Hester. Kevin Smith se trajó consigo su humor generacional y sus diálogos frescos y llenos de ironía que encajan a la perfección con un personaje como Green Arrow. Al mismo tiempo el nuevo guionista del arquero esmeralda combinaba su trabajo en DC con los primeros números de la miniserie de Spider-man y La Gata Negra para Marvel que llevaba por título El Mal Que Hacen Los Hombres y que pronto quedaría parada debido a otros compromisos hasta su conclusión en tiempos más recientes.


Volviendo a Green Arrow es de destacar el hecho que el director de Clerks, lejos de limitarse a traer de vuelta al personaje de entre los muertos sin más, se molestase en ofrecernos algunas respuestas y que se sirviese del grueso de la mitología del Universo DC y de su extensa galería de personajes para crear todo una epopeya entorno a la resurrección de Oliver Queen. Carcaj está plagado de apariciones estelares como las del demonio Etrigan, Deadman, Superman, Batman, Hawkman (hilarante la relación que sostendrán estos dos últimos con el renacido Green Arrow), El Espectro (que por entonces estaba unido a Hal Jordan) o, por supuesto, Canario Negro o Conner Hawk. Incluso podremos ver como Kevin Smith relaciona parte de la trama de su historia con algunos sucesos ocurridos en la serie The Sandman de Neil Gaiman que, casi en forma de guiño, nos permiten esbozar alguna sonrisa. Kevin Smith aprovecha para dar a cada personaje sus 15 minutos de fama y pone punto fuerte de su historia en las relaciones de Oliver Queen con sus amigos, sus compañeros, con su redescubierto hijo o con su amada Canario Negro y lo hace de una manera lógica y emotiva, sin evitar el conflicto, formando un puzzle de personalidades encontradas en las que el héroe se deberá que enfrentar a todos los asuntos pendientes que dejó abiertos con su muerte.

Kevin Smith nos ofrece una visión del mundo de Green Arrow en profundidad alejándose del inmovilismo o el maniqueismo en que podrían caer otros autores. Su forma de caracterizar tanto a héroes como villanos puede asemejarse a la utilizada por Geoff Johns y, al igual que él, el alterego de Bob el Silencioso sabe dosificar la acción en su justa medida para ofrecernos algo más que un simple cómic de superhéroes al uso. Aún así no todo son virtudes en el Green Arrow de Kevin Smith que adolece en ocasiones de un ritmo irregular que lastra parte del tono intimista de la historia pese al conocimiento que demuestra el autor sobre el cómic de superhéroes en general y su dominio del perfil psicológico en lo particular. Después de abordar el regreso de Oliver Queen el guionista de New Jersey se enfrenta al reto de crear un nuevo villano de entidad para un personaje que, como indica el propio guionista, carece de “galería de villanos porque él mismo es su peor enemigo". En El Sonido de la Violencia, el siguiente y último arco argumental de la etapa de Kevin Smith en Green Arrow, encontramos la primera aparición de Onomatopeya personaje que recuperará posteriormente en Batman: Cacophony. Kevin Smith crea una némesis a la altura para el bueno de Oliver Queen y la historia supone un buen punto y final a su etapa en la serie.

Phil Hester realiza, por su parte, un estupendo trabajo en su acercamiento al arquero defensor de Star City y se convierte en un gran apoyo para la narrativa de Kevin Smith sabiendo adaptarse perfectamente tanto a los momentos de tensión emocional como a la acción superheroica más clásica que, no obstante, no supone el centro de la trama. Phil Hester utiliza un trazo desgarbado, indefinido, pero con una gran definición en los planos cortos que consigue humanizar y hacer creíbles a sus personajes a la vez que no permite que pierdan su estela mítica que todo personaje fantástico debe proyectar. De esta manera, el camino que con esta serie abrieron Kevin Smith y Phil Hester, fue la que se siguió explorando posteriormente y para ello DC recurría al novelista Brad Meltzer, autor de El Décimo Juez o El Libro del Destino, que nos ofrecería una breve pero interesante etapa en la que se sigue profundizando en la psique de Oliver Queen. En La Búsqueda del Arquero el guionista nos entrega una historia sencilla pero reveladora que sentará las bases para el posterior evento Crisis de Identidad de DC que el propio Brad Meltzer se encargaría de escribir. Coincidiendo con el pasado 27º Salón del Cómic de Barcelona del año pasado Planeta de Agostini pusó a la venta un tomo recopilatorio con las etapas completas de Kevin Smith y Brad Meltzer en Green Arrow que, en este caso, resulta una buena edición cuyo precio se justifica por el material que en ella se incluye. Una inversión que, como la habitual puntería del bueno de Oliver Queen, resultará del todo certera en cualquier caso.


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El Mal Que Hacen Los Hombres de Kevin Smith y Terry Dodson

Ver también:
Green Arrow en Dreamers
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31 de marzo de 2010

-El Mal Que Hacen Los Hombres de Kevin Smith y Terry Dodson-

El Mal Que Hacen los Hombres es un cómic del director de cine y guionista de cómics Kevin Smith que tardó tres años en concluirse y que responde a sus morbosos intereses por el personaje de la Gata Negra. Ciertamente este personaje, creado en 1979 en los cómics de Spider-man por Stan Lee y Jack Kirby, ha sido muchas veces olvidado profundizando muy superficialmente en su psicología y sus motivaciones y siendo, no obstante, uno de los caracteres femeninos más atractivos y sugerentes de Marvel. Junto a los lápices del experto en curvas Terry Dodson y el entintado y el color de la esposa de este, Rachel Dodson, el director de Clerks se dispuso a narrar la historia definitiva del personaje ahondando en el pasado de Felicia Hardy como no se había hecho anteriormente. El resultado es una historia entretenida y amena, algo irregular, con un dibujo llamativo que se compenetra perfectamente con el humor que tan bien sabe manejar el "alterego" de Bob el Silencioso. Un cómic que bien vale una oportunidad y que la editorial Panini recupera este próximo mes de Abril dentro de su línea Marvel Deluxe después de haberla editado hace un tiempo en su formato 100% Marvel.

El Mal Que Hacen Los Hombres comienza con el asesinato de una vieja amiga de Felicia Hardy, alias la Gata Negra, que pronto se hará cargo de la investigación del caso lo cual le llevará a encontrarse en su camino con su adorado Spider-man. Juntos y casi por casualidad se verán inmersos en una oscura trama relacionada con drogas que esta dejando algunas muertes inexplicables a lo largo de la ciudad. Mientras más se acercan al culpable de estos crímenes más resuenan los ecos de su propio pasado en la cabeza de Felicia Hardy que le obligaran a enfrentarse a algunas de las decisiones más difíciles de su vida que ya creía haber tomado hace tiempo. La historia se centra así en la Gata Negra para ofrecernos una nueva perspectiva sobre ella y sus orígenes pero a su lado estará en todo momento Spider-man y también encontraremos una destacada aparición de Daredevil que nos trae al recuerdo la saga El Hijo del Diablo que el mismo Kevin Smith escribió en los primeros números de la desaparecida cabecera Marvel Knights y que Joe Quesada se encargó por entonces de dibujar. A este respecto El Mal Que Hacen Los Hombres guarda algún que otro guiño a aquella saga y su final resulta más que deudor de ella.

El estilo de Kevin Smith se encuentra presente durante toda la obra aunque hay una clara distinción entre la primera parte de la historia y la segunda que el guionista abordó después de un largo parón debido a sus obligaciones como director. La primera parte de la historia es mucho más distendida y llena de un humor ligero y picante que nos ofrece más de un buen momento y que deriva, en su segunda parte, hacía un territorio más oscuro y sórdido donde el humor desaparece en favor de una trama más dramática y adulta donde abundan los flashbacks y cobra especial relieve el tema de los abusos sexuales y el maltrato psicológico. El balance entre ambas partes parece algo desproporcionado y desigual pero la historia resiste el tirón y Kevin Smith sabe sortear la situación con habilidad para ofrecernos un relato sobre la fragilidad y la fuerza de un personaje como Felicia Hardy. Y es que, si algo se le suele dar bien a este autor, es tocar temas de cierto calado social habitualmente tabú en los cómics de superhéroes -aunque cada vez menos- de una forma distentida pero comprometida. Esta es una de las características del Kevin Smith guionista de cómics que normalmente sitúan sus historias un punto por encima de media (a pesar de no llegar a ser en ningún caso obras referentes del género).

Sin lugar a dudas, El Mal Que Hacen Los Hombres, es una de las mejores historias que se han escrito sobre La Gata Negra y si algo demuestra Kevin Smith con esta historia, como ya lo hizo en su breve etapa en Daredevil o en Green Arrow para DC, es que conoce a los personajes con los que trabaja y que, sin duda, es un auténtico fan de ellos. Por lo que se puede decir que El Mal Que Hacen Los Hombres gustará a los seguidores de la sexy superheroína y también al ocasional lector de Spider-man con una historia de las que hoy ya no se escriben en su serie regular. Es una lástima la irregularidad que Kevin Smith ha demostrado en su labor como guionista de cómics que le ha llevado en más de una ocasión a dejar alguna de sus obras pendientes o inconclusas como es el caso de Target la nueva historia de Daredevil, con protagonismo especial de Bullseye, que empezó a escribir en 2002 y de la que, a día de hoy, sólo se ha publicado un número y cuya segunda entrega seguramente nunca lleguemos a ver. Esta irregularidad es el principal defecto de un guionista que, por otro lado, ha demostrado su validez y su buen hacer en más de una ocasión.


Ver también:
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22 de junio de 2009

Cine Om -¿Hacemos una Porno? de Kevin Smith-


Kevin Smith actualmente tiene dos proyectos en preparación como son Red State, su primera película de terror con habituales de sus repartos como Jason Mewes y Jeff Anderson, y A Couple of Dicks una película de acción con toques de comedia con Bruce Willis como principal reclamo. Seguramente estos proyectos no serán tan pólemicos como anteriores trabajos suyos como Dogma o Zack and Miri make a Porno, de la que aquí hablaremos, que causan estragos entre ciertas minorias estadounidenses (al fin y al cabo las películas de Kevin Smith suelen ser de alcance reducido). La promoción de esta última, aquí traducida como ¿Hacemos una porno?, no ha estado falta de episodios absurdos en sus desencuentros con el Comité de Calificación por Edades de Estados Unidos que finalmente concedieron a la película una categoria R (Restringido -Menores de 17 años acompañados-). Estos conflictos Kevin Smith siempre los ha resuelto con su particular humor y descaro. En este caso cuando el cartel de su película fue prohibido, por insinuaciones obscenas se supone (podéis ver el cartel en las imágenes de esta misma entrada), el director decidió cambiarlo por otro dibujado por el mismo exaltando las virtudes de su película y sus actores (más abajo). Aunque nada comparado a cuando se estreno Dogma y el director acabó manifestándose con un amigo en contra de su propia película junto a un grupo de opositores cristianos (ver aquí).

¿Hacemos una porno? es una comedia romántica que habla, curiosamente, sobre sexo algo que, no obstante, debería ser lo más normal del mundo. La historia de la película se centra en Zack (Seth Rogen) y Miri (Elizabeth Banks), compañeros de piso y amigos que se conocen desde la secundaria, que están pasando un momento difícil económicamente y, después de asistir a una fiesta de antiguos alumnos del instituto (atención al cameo de Brandon Routh y Justin Long), tienen la idea de rodar una película porno amateur para salir del apuro en que se han metido. Antes de ello, no obstante, prometen que aquello sólo será sexo y que no cambiará para nada su amistad (por supuesto esto no será así). Al reparto de esta película amateur se unirán Lester (Jason Mewes) un chico algo corto de miras sin problemas para el exhibicionismo, el cámara improvisado Deacon (Jeff Anderson, el fantástico Randall de Clerks), la streapper Stacey (la actriz porno Katie Morgan), Delaney (Craig Robinson) el productor del experimento, el sadomasoquista Barry (Ricky Mabe) y la especialista en despedidas de soltero Burbujas (la ex-actriz porno Traci Lords). A ellos se unen otros secundarios y los cameos habituales de las películas de Kevin Smith, aunque esta vez no cuente con Ben Afleck, como los ya citados de Brandon Routh y Justin Long o los de Tom Savini o la propia esposa del director Jennifer Schwallback Smith que ya apareció en Clerks II.

La película tiene muchos elementos casi autográficos en la trama, como ya es costumbre de su director y, en este caso, encontramos similitudes con los inicios en el mundo del cine de Kevin Smith que rodó Clerks, su primera película, con un presupuesto muy bajo con sus amigos y en su propio puesto de trabajo y utilizando un palo de hockey como micrófono de brazo. Todo ello esta presente en ¿Hacemos una porno? aunque no sea el tema principal del que nos habla el de New Jersey en esta película. Tenemos antes nosotros una comedia romántica fresca y divertida, sin ser de los mejores trabajos de sus director, pero con el mismo humor gamberro, a veces incluso escatológico, con sus conversaciones y con sus referencias a la cultura popular más freak que son ya su seña de identidad. Estos elementos hacen que los proyectos de Kevin Smith, independientemente de ser mejores o peores, sean disfrutables por este estilo que el director sabe imprimir a sus películas y que sólo en Jersey Girl perdió en gran parte aunque, la explicación a ello, es que aquella fue una especie de regalo romántico para su esposa. Los incondicionales de este director no quedarán defraudados y, sin duda, pasarán un buen rato con una película que funciona en varios sentidos y que no deja de ser una entrañable historia de amor menos bucólica y utópica de lo habitual.

En el reparto destacan el alterego de Kevin Smith; un camaleónico Seth Rogen (a tal caso revisar Donnie Darko y Supersalidos e intentar reconocerlo en ellas), un actor con indudable talento natural para comedia sin tener que recurrir a las muecas de Jim Carrey o Adam Sandler. Igual podemos decir de su compañera Elizabeth Banks, recomendada por el mismo Seth Rogen para el papel en sustitución de Rosario Dawson, muy alejada aquí de sus intervenciones en la saga de Spider-man de Sam Raimi como la secretaria del Daily Bugle Betty Brand. El resto de habituales de las películas de Kevin Smith, como Jeff Anderson o Jason Mewes, tan hilarantes como siempre y las nuevas incorporaciones como Craig Robinson demuestran la habilidad y lo acertado de los castings de las películas del director de Mallrats. Tal vez se eche de menos a Jay y Bob el Silencioso, unos iconos siempre entrañables y subversivos o, al menos, a Bob, ya que el papel de Jason Mewes no se diferencia tanto de su habitual papel como Jay (desnudos integrales incluídos). Otro de los aciertos de la película es, sin duda, la banda sonora que, en la línea de Quentín Tarantino (por lo personal), Kevin Smith siempre sabe utilizar con acierto basándose en todo un repertorio de las más variadas influencias. A destacar cierta escena, clave en la trama, sincronizada con el tema de Throwing Copper Hold Me Up (su cantante, Ed Kowalczyk, participó en El Club de la Lucha como camarero).

En definitiva, ¿Hacemos una Porno?, es una buena opción para pasar un buen rato. Un producto sencillo y sin complejos, a pesar de su previsible aunque no convencional final, que se llega a hacer corto pese a su hora y cuarenta minutos más que aceptables. Mi recomendación personal, en este caso, es que la visionéis doblada si no tenéis un buen dominio del inglés debido a que Kevin Smith tiene un estilo muy coloquial que pierde bastante si sus gags deben ser leídos en vez de ser "lanzados" directamente sobre el espectador. Esto quizá aún sea más evidente en sus películas más independientes como Clerks o Mallrats pero también es presente en casi todas sus películas. De ahí que, personalmente, después de un primer visionado en versión original subtitulada que me dejo algo indiferente, volver a verla, esta vez doblada, me haya cambiado la opinión de esta película en gran medida. El problema con este director, por otro lado, es que también suele utilizar expresiones y juegos de palabras bastante autóctonos que se pierden tanto en el doblaje como en el subtitulado (por ejemplo, el insulto racista en Clerks II). No obstante, esto es un problema menor que no impide, en ningún caso, disfrutar del cine de este director autodeclardo "puta de la premsa" que tantos momentos hilarantes y carcajadas nos ha provocado y que esperemos nos siga provocando en un futuro.

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15 de febrero de 2009

-Clerks 2 de Kevin Smith-


Kevin Smith regresa con la segunda parte de su opera prima que en 1994 le abrió las pequeñas puertas del cine independiente. Director, guionista de cine y cómics, puta de la premsa como él se califica, Kevin Smith ha sido capaz de lo mejor en casi todos estos campos y también, a veces, de lo peor. Clerks II no es lo mejor de este director. Antes hay que reseñar títulos como Mallrats, Persiguiendo a Amy o la primera parte de esta misma película, Clerks, que, sin duda, es bastante superior a esta secuela. Aún así no es una película que le desmerezca y recupera en parte cierto tono que había perdido Smith, sobre todo, en su última película Jersey Girl aunque mantiene también cierta noñeria en la que últimamente esta cayendo su director. Debe ser la edad. En Clerks II sigue destacando el personaje de Randall por encima de todo pero si en Clerks su pareja acompañante era Dante en esta segunda parte los mejores momentos son aquellos en los que interviene junto a la nueva adquisición de la casa Smith, Elias. Las trilogias de El Señor de los Anillos y Star Wars o los Transformers sirven para crear dialogos desternillantes y de "reflexo-frikismo" que contrastan con esa parte de la película en la cual decae el interés protagonizado, en exclusiva, por Dante y sus amorios. Y no falten, por supuesto, Jay y Bob el Silencioso, ni el cameo obligatorio de Ben Afleck -muy breve esta vez- o de algún otro amigo de Kevin Smith. Ese tipo de cosas que conforman el peculiar universo -siempre friki- de Kevin Smith.