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11 de mayo de 2010

-The Umbrella Academy: Dallas de Gerard Way y Gabriel Bá-


"¿Quién necesita drogas cuando
se tienen galletas y armas?"

The Umbrella Academy de Gerard Way y Gabriel Bá vuelve con su nuevo capítulo, Dallas, para corroborar la buena impresión que nos dejó su primera serie limitada, Suite Apocalíptica, y permitirnos seguir las disfuncionales y surrealistas aventuras de este atípico grupo de superhéroes de la editorial Dark Horse creados por el cantante de My Chemical Romance. Dallas es la consagración de una serie y de unos personajes que ya quisiera para sí Grant Morrison y que recuerda mucho a la etapa de este mismo autor a cargo de la Doom Patrol en los años 80 del ya siglo pasado. En esta nueva aventura de The Umbrella Academy, que continua en el mismo punto donde acabó la anterior entrega, encontraremos una historia "sobre pistolas, bombas, tarta, televisión, decepción, rebelión y dioses que parecen vaqueros", en definitiva, "una historia sobre América" como la define el propio Gerard Way en el breve epílogo Texas Es El Motivo que acompaña a la edición que Norma Editorial ha publicado como una de sus novedades para el 28º Salón Internacional del Cómic de Barcelona. La "lujosa" edición en prestigio con la que la editorial publicó Suite Apocalíptica en su momento ha sido sustituida esta vez por un único tomo en formato rústica que recopila los seis números originales de Dallas, más la historia corta Cualquiera Menos Este centrada en el pasado de Vanya y Kraken y algún que otro extra como complemento.


Tras salvar al mundo, en los sucesos acaecidos en Suite Apocalíptica, los miembros de The Umbrella Academy siguen con sus desavenencias y rivalidades, más propias de una gran familia que de un grupo de enmascarados, y que los aleja del grupo de superhéroes compenetrado y eficaz que el difunto Reginald Hargreeves había concebido. Spaceboy se encuentra en un estado depresivo en el que sólo le interesa comer y ver la televisión, Kraken sigue patrullando la ciudad mientras intenta suplir la falta de liderazgo de su hermano, Rumor sigue sin expresar una sola palabra, Séance pasa el tiempo cuidando de su aspecto físico y luciendo llamativas camisas hawaianas, Violín Blanco se encuentra en estado catatónico después de ser detenida por sus hermanos y no recuerda nada de lo sucedido y Núm. 5 está a punto ver como el pasado, o el futuro según se mire, viene a cobrarse una deuda pendiente cuando los Temps Aeternalis, una organización que se encarga de preservar el correcto transcurso del flujo temporal, le reclama un asesinato pendiente. Las cosas se pondrán realmente mal cuando entren en juego Cha-cha y Hazel, dos letales asesinos psicóticos espacio-temporales amantes de las galletas y las armas de fuego con un look de lo más curioso.

En esta nueva entrega de The Umbrella Academy encontramos más y mejor de lo que ya pudimos apreciar en la anterior miniserie. La historia planteada en Dallas es más redonda y más abierta lo que permite a Gerard Way profundizar en los personajes de una manera más precisa sin caer en convencionalismos ni tópicos propios del género porque Dallas, más que un cómic de superhéroes, parece un episodio de La Dimensión Desconocida o Doctor Who como el propio guionista ha afirmado. Sorprende por ello el manejo de la acción y de la situación argumental, así como la manera de exprimir el máximo partido a un interesante Gabriel Bá, que Gerard Way consigue a lo largo de la serie y cuya soltura parece más propia de un autor veterano con años en el medio que de un autor novel en el mundo del cómic como él. Su creación sigue bebiendo de la mencionada Doom Patrol de Grant Morrison y, como aquella, consigue sorprender en cada página con una trama imposible de anticipar y, muchas veces, de explicar. Sólo un autor con talento y muchos litros de imaginación podría juntar a dos personajes tan estrambóticos como Cha-cha y Hazel, de reminiscencias tarantinescas evidentes, junto a vampiros de vietcong o superhéroes con cuerpo de gorila y cabeza humana y que la historia no sea un despropósito.


Los diálogos resultan frescos y divertidos, consiguiendo dar coherencia a un mundo absurdo en el que la tragedia del sueño americano parece mascarse y que Gerard Way nos muestra con todo un derroche de imaginación del que pocos cómics de superhéroes pueden presumir hoy en día. El dibujo de Gabriel Bá, con un obvio referente en Mike Mignola, realza la narrativa de los guiones de Gerard Way y resulta el complemento adecuado para las potencialmente paranormales historias de la serie. La edición de Norma Editorial, en la línea de su Atomic Robo y los Científicos de Acción de Tesladyne, incluye además del mencionado epílogo de Gerard Way y la historia corta Cualquiera Menos Este un texto de Gabriel Bá titulado Rock'n'Roll, una serie de bocetos del mismo dibujante junto a algunos del propio Gerard Way comentados por el editor Scott Allie y, como no podía ser de otra manera, una introducción de Neil Gaiman que parece abonado a este tipo de trabajos. Ahora sólo queda esperar que Gerard Way y Gabriel Bá se pongan de nuevo manos a la obra para traernos lo más pronto posible la tercera miniserie de The Umbrella Academy que tendrá por título Hotel Oblivion. Esperemos que la capacidad para sorprendernos siga siendo la tónica de esta publicación que, a tenor de lo visto hasta ahora, parece ir de menos a más. Algo, por otro lado, muy poco habitual.

Ver también:
-The Umbrella Academy : Suite Apocalíptica de Gerard Way y Gabriel Bá-

-Atomic Robo y los Científicos de Acción de Tesladyne-

13 de marzo de 2010

-The Boys de Garth Ennis y Darick Robertson-


Garth Ennis es el niño malo del cómic norteamericano y siempre que tiene ocasión se toma su tiempo para demostrárnoslo con sus obras más macarras, desfasadas y violentas que su perturbada mente es capaz de idear pero que en la mayoría de casos se quedan sólo en una pose que no acaba de ir a ningún lugar concreto. Este es el caso de una de sus últimas obras, The Boys, donde el guionista irlandés secundado a los lápices por Darick Robertson nos ofrece una sátira y una parodia extrema del género de superhéroes llena, como no puede ser de otra manera, de sexo, sangre y mutilaciones a borbotones y escenas a cada cual más escatológica, dantesca y absurda. Una diversión gore y macabra, con referencias bastante directas a series tan conocidas del mainstream como Los Vengadores, los X-men o La Liga de la Justicia y otros grupos por estilo o a personajes concretos como Batman, Lobezno o Superman. En The Boys también encontraremos cierto componente de crítica implícita a la propia industria del cómic que parece más bien fruto de la temática tratada en el cómic y de la casualidad que de la propia búsqueda e intención de Garth Ennis más preocupado por mantener su media de tacos por minuto que puede hacer soltar a sus personajes en cada página.

La historia de The Boys trata sobre un grupo secreto financiado por el gobierno de los Estados Unidos cuyo objetivo es hacer la vida imposible a los superhéroes que, lejos de ser las figuras altruistas y desinteresadas de otras publicaciones, destacan por ser un seres corrompidos por la fama, el dinero y el poder más preocupados por el porcentaje de beneficios que se embolsan por su merchandising que por la gente a la que, cada vez menos, se dedican a salvar. Temiendo el gobierno que un día se alcen para hacerse definitivamente con el contro del país y sabiendo que la opinión pública los adora y encubre hasta cierto punto sus excesos y sus terribles secretos no escatiman recursos para que Billy Butcher, alias El Carnicero, reuna de nuevo a su propio grupo de bastardos, Leche Materna, El Francés y La Hembra, para que inicien toda una guerra secreta contra los héroes de las mallas. Hughie Campbell, que perdió a su prometida en un accidente metahumano, se une al grupo de El Carnicero y en el camino descubrirá un mundo lleno de mentiras, muerte, depravación y violencia.


La serie publicada originalmente por el sello de Wildstorm de DC acabó siendo cancelada en su número seis pese a sus buenas ventas, lo cual ya es una prueba de lo que podemos encontrar en este cómic de Garth Ennis y Darick Robertson, pero fue relanzada por la editorial Dynamite Entertainment después de que DC cediese los derechos de la obra a sus autores. Garth Ennis declaró en su momento que hacía The Boys para que la gente olvidase a Predicador, su serie más reconocida hasta el momento publicada en la línea Vertigo de DC, pero lejos de eso y a pesar de la ausencia de Steve Dillon en el apartado gráfico de The Boys la serie no deja de recordar en muchos aspectos a las historias del sacerdote Jesse Custer. De hecho podríamos describir este cómic como "Predicador masacrando superhéroes" aunque en The Boys se prescinda del tono western y road movie que sí podíamos ver en aquella. Aquí Garth Ennis, en cambio, adorna su festival gamberro con una trama conspirativa entorno a la figura de los superhéroes y de los secretos que estos guardan de cara a la opinión pública y que, sin duda, resulta el aspecto más interesante de la historia.


Esta nueva versión "realista" del género superhéroico puede funcionar como un entretenimiento ligero si no se padece de estómago sensible pero, a la larga, el sustentar toda la historia en la provocación gratuíta y en la acción descarnada, nunca mejor dicho, puede acabar por agotar las posibilidades del cómic y las ganas del propio lector. El dibujo de Darick Robertson -que ya pudimos apreciar en Transmetropolitan la serie de Vertigo en la que coincidió con Warren Ellis- cumple, es efectivo y concreto, lo cual hace que se compenetre perfectamente con la narración de Garth Ennis y eso lo mejor que se puede decir de él. En nuestro país Norma ha publicado hasta la fecha cuatro tomos en tapa blanda de la obra que recopilan los primeros treinta números de la serie y, siendo justos, no es lo más caro que podemos encontrar de dicha editorial. En definitiva, si eres de los que siempre ha sospechado de la homosexualidad de Batman, si nunca has creído que Superman fuese ese boyscout que nos intentaban vender en los cómics y las películas de Richard Donner, si te gustaría conocer lo que nadie te ha contado antes sobre lo que de verdad ocurre en la mansión de los X-men cuando se cierran las puertas, si te preguntas como puede ser el sexo con una persona con superpoderes o, simplemente, desconfías de ellos entonces The Boys puede interesarte pero ten en cuenta que las respuestas que encuentres podrían no ser de tu agrado y siempre estarán salpicadas de sangre.


Ver también:
The Boys en ¿No Eres Mayor Para Leer Cómics?

17 de mayo de 2009

-Tomorrow Stories de Alan Moore y Amigos-


A
finales de los años 90 después de escribir algunos números para WildC.A.T.S. de la editorial Wildstorm, Alan Moore, animado por Jim Lee -fundador del sello Wildstorm- crearía la línea America´s Best Comics en la cual, de la propia mente del genio de Northamptom, aparecerían las historias de Tom Strong, Promethea, The League of Extraordinary Gentlemen, Top Ten y, finalmente, Tomorrow Stories. Todo ello respondía, según Alan Moore, a la necesidad del autor de "escribir literatura escapista para chicos de trece años y no basura oscura y violenta para tipos de cuarenta y tantos". Dice la leyenda urbana que, de hecho, Alan Moore creó la línea America´s Best Comics en un fin de semana. Posteriormente Jim Lee vendería Wildstorm a DC Comics, con los que no se puede decir que Alan Moore se llevase especialmente bien, y con los que tendría sus más y sus menos hasta día de hoy y que acelerarían su decisión -siempre postergada- de convertirse en mago a tiempo completo.

Dentro de la línea America´s Best Comics, la mencionada Tomorrow Stories, es una antología de historias cortas con diversos personajes protagonistas. El elenco de creaciones ideadas por Alan Moore lo forman Jack B. Quick (El Niño Inventor) dibujado por Kevin Nowlan; Greyshirt con Rick Veitch; The First American and U.S.Angel junto a Jim Baikie; The Cobweb en colaboración con su esposa Melinda Gebbie y Splash Brannigan (El Vengador Indeleble) con Hilary Barta. En cada número son cuatro de estos personajes los que toman la batuta, a capricho del autor y disponibilidad de los dibujantes, para contarnos -habitualmente- sus disparatadas y geniales historias. A tener en cuenta las portadas de cada número que son indicativo de lo que la obra en conjunto representa: un derroche de imaginación e historias llenas de cinismo y experimentación muy recomendables y agradables de leer. La obra, ya terminada, se compone de un total de 12 números, con 2 especiales, que Norma Editorial ha publicado aquí como obra completa en dos volúmenes de tapa dura a 16,00 € cadauno (excluyendo los 2 especiales que no sabemos si serán publicados en algún momento).

Tomorrow Stories es un cómic donde encontraremos a un Alan Moore totalmente desatado que da rienda suelta a todas sus filias y se ríe de casi todo que se preste a serlo. Muchas de las historias que se incluyen en estos números son para enmarcar: historias entretenidas, muy bien pensadas, planteadas como un homenaje a la propia génesis del cómic, de las tiras periodísticas, y de sus géneros o tópicos recurrentes de este, y un laboratorio de experimentación que hace que cada historia de cada número sea única en algún aspecto. Además el autor se sirve de estas historias para realizar una crítica inteligente a la propia industria del cómic y a la sociedad que nos ha tocado vivir. De esta manera podemos decir que cada personaje tiene su propio atractivo y su propio estilo particular. Como siempre Alan Moore sabe elegir al dibujante perfecto para cada obra en la que participa lo que hacen que nos peguemos a sus viñetas y devoremos sus historias. En cuanto a los personajes que componen la galería de Tomorrow Stories y entrando en detalle sobre ellos tenemos lo siguiente:

Jack B. Quick que cuenta las historias de un niño inventor en el pequeño -pero eminentemente culto- pueblo de Queerwater Creek. El ingenio de Jack B. Quick le hace sentir la necesidad de buscar lagunas en la teoría de la relatividad de Einstein para acabar creando un pequeño universo dentro de su pueblo, descubrir que la luz no sigue una línea recta, violar la ley de la gravedad con un gato y un poco de mantequilla o terminar por salirse de la propia realidad de las páginas de su cómic. La manera en que Alan Moore retuerce las ideas científicas presentes en este cómic, creando historias realmente disparatadas e hilarantes, es simplemente increíble. Alan Moore la calificó como "un conjunto de sueños rústicos sobre la tecnología, sobre la civilización vista de lejos". Sea como sea Jack B. Quick es de las mejores creaciones que podemos encontrar en Tomorrow Stories y el dibujo de Kevin Nowlan es quizás el más atractivo y completo, a la par que sencillo, del resto de artistas que encontraremos en la serie.

Greyshirt es un descarado homenaje, por obvio, a personajes como La Sombra o The Spirit de Will Eisner, su más claro referente con el que guarda incluso una estética similar. Con Greyshirt Alan Moore asimila el estilo y las intenciones de Will Eisner en casi todos los aspectos. Las historias de este personaje son, en su mayoría, pequeñas piezas de relojería donde muchas veces el propio personaje no suele ser el protagonista ni el eje central por el que se mueve la aventura. Cada capítulo nos presenta a Greyshirt, un misterioso personaje que después de haber sido dado por muerto se dedica, bajo su identidad secreta, a ayudar a la policia a combatir el crimen de Indigo City. Bajo este sucedáneo de la obra de Will Eisner Alan Moore nos relata historias donde aplica todo tipo de recursos narrativos y técnicas, que ya utilizó el historietista estadounidense en los años 50, para servirse de todas las posibilidades artísticas que puede ofrecer un medio como el cómic. El dibujo de Rick Veitch es desgarbado y simple a la vez que elegante y recuerda poderosamente al empleado por el propio Will Eisner.

The First American y U.S.Angel es una caricatura en plan sátirico de la sociedad moderna y al cómic mainstream, con un par de superhéroes patrióticos y absurdos hasta la extenuación como protagonistas que representan lo peor de la cultura estadounidense. Alan Moore critica abiertamente en sus viñetas la televisión basura, las leyes educativas y la violencia en las aulas, el consumismo exarcebado de los paises del primer mundo o las prácticas comerciales de las grandes editoriales del mundo del cómic. Las historias de The First American y U.S.Angel tienen un humor hiriente y punzante a la par que absurdo cuyo estilo es el más constante y menos experimental de los personajes de Tomorrow Stories. Pero, no por ello, deja de ser interesante leer sobre la visión que Alan Moore tiene de las cosas. En el apartado gráfico el dibujo de Jim Baikie recuerda al cómic de superhéroes de los años 90 a los que siempre ha culpado el autor de "matar" la novela gráfica.

The Cobweb es quizás la serie más experimental de todas, nunca llega a presentarse un formato concreto para ella y, realmente, se puede decir que es una serie que intenta desligarse del cómic tradicional "trascendiéndolo". Para ello Alan Moore nos presenta su trabajo más personal de todos las que incluye el recopilatorio y el más cercano, quizá, a su forma de entender la magia como tal. Para ello, ayudado por los lápices de Melinda Gebbie, se sirve de variados y llamativos recursos que van desde la recreación de grabados antiguos, a relatos donde predomina la prosa sobre el dibujo, de páginas en blanco y negro o en los que el apartado gráfico presenta un trazo más cartoon. Alan Moore consigue así encontrar formas alternativas de entender el cómic. La serie, con un marcado tono pin-up, toma como excusa las vivencias de una sensual justiciera de Indigo City y su ayudante y amante Clarice. Quizá Alan Moore calificaría a su creación de "pornografía post-femenista", por el latente aunque sútil tratamiento sexual que inunda siempre el cómic, como ya hizo con su obra Lost Girls, también con Melinda Gebbie, a la que The Cobweb recuerda en casi todo.

Finalmente encontramos a Splash Brannigan, una serie llena de sarcasmo cuyos dardos punzantes van dirigidos, principialmente, hacía la industria del cómic pero también al arte moderno o al cine. Con un tono similar a The First American y U.S.Angel y con un dibujo aún más caricaturesco que el de esta serie en este caso obra de los lápices de Hilary Barta. Splash Brannigan es un superhéroe atípico que no resulta ser más que una mancha de tinta de forma antropomorfa creada por accidente por un dibujante loco de cómics cuando buscaba la fórmula para una nueva tinta que le permitiría manipular la materia tridimensional. Sin duda, de todo el elenco de Tomorrow Stories, el personaje más absurdo y delirante de los creados por Alan Moore que en sus manos hace que cobre sentido esa máxima que dice que la pluma es más fuerte que la espada.

En definitiva, Tomorrow Stories, es una propuesta muy interesante de la que Alan Moore se sirve para contar historias aparentemente sencillas a la vez que complejas y maravillosamente escritas y concebidas en la línea que acostumbra el de Northamptom. Un recopilatorio de historias cortas que es una delicia tanto en la forma como en el fondo llenas de imaginación y buen hacer. Lástima que sólo se publicasen 12 números y que actualmente Alan Moore este prácticamente retirado del mundo del cómic salvo por pequeñas excepciones como The League of Extraordinary Gentlemen que aún se sigue publicando. Tomorrow Stories es una pequeña obra no tiene nada que envidiar a otras más reconocidas del autor y quién se acerque a ellas seguro que no quedará defraudado porque son sinónimo de calidad. Una buena alternativa para el cercano Salón del Cómic de Barcelona ahora que Norma acaba de editar el segundo volumen que completa la obra.



21 de abril de 2009

-The Umbrella Academy : Suite Apocalíptica de Gerard Way y Gabriel Bá-


Para ser su primera incursión en el mundo del cómic no se puede decir que Gerard Way no haya estado a la altura. El cantante de My Chemical Romance con The Umbrella Academy, en el arco argumental titulado Suite Apocalíptica, nos presenta una historia entretenida y, eso sí, bastante extraña. Además avalado con el dibujo de Gabriel Bá, un dibujante con un estilo muy en la línea de Mike Mignola, y las portadas de un siempre magnífico James Jean el hasta hace poco portadista de la serie Fábulas de Vertigo. Así que se puede decir que el guionista ha estado bien arropado y que Dark Horse ha confiado en él para dejar su imaginación volar con este primer proyecto suyo que ha sido recompensado con 3 premios Eisner: Mejor Serie Limitada, Mejor Colorista y Mejor Portadista.

The Umbrella Academy trata sobre un grupo de niños que nacieron con extraños poderes y en extrañas circunstancias y que fueron adoptados por un extravagante millonario: Sir Reginald Hargreeves, con el objetivo de salvar el mundo. Así es como empieza la historia que nos mostrará tanto las aventuras de estos niños ya crecidos, con su habituales roles superheroicos, como sus orígenes a través de flashbacks, viajes en el tiempo y algún que otro recurso deudor de la narrativa de Alan Moore (alguna imagen plasmada por Gabriel Bá incluso parece recordarnos el conocido final de Watchmen). The Umbrella Academy también recuerda por su frescura al Tom Strong del mismo Alan Moore o al Invencible de Robert Kirkman, con una interpretación parecida a este último en algunas de sus facetas y también, es innegable y como el propio Gerard Way ha reconocido, es una serie que argumentalmente es muy deudora de la prosa de Grant Morrison (uno de sus guionistas preferidos).

Si bien podemos afirmar que Gerard Way sabe distanciarse de los excesos de su "maestro" que, pese a sus buenas ideas, suele convertir sus series en artefactos tediosos y rutinarios que se enredan en una maraña surrealista de difícil digestión. Gerard Way, de esta manera, recupera el tono de los primeros números de la Doom Patrol de Grant Morrison, lo mejor que ha escrito el guionista escocés hasta ahora, sin caer en la redundante plasmación de sus neuras psicológicas e existenciales como suele ocurrirle al guionista de la, por otro lado magnífica, Arkham Asylum. El resultado es un cómic que, sin contar nada que no se haya visto antes, tiene un propio estilo y se convirte en un disfrutable entretenimiento. El mayor problema que puede tener este cómic es el prejuicio del lector que no se atreva a acercarse a él por el nombre de quién lo firma aunque, desde luego, también será un buen reclamo para las fans incondicionales del cantante que nunca hayan leído un cómic.

La serie limitada original consta de 6 números de los que Norma Editorial publica en este primer prestigio de 48 páginas los dos primeros a un precio de 5,50 € que, se mire por donde se mire, es una manera de Norma Editorial para aprovechar el posible tirón ya que la edición no presenta ningún tipo de extra adicional que lo justifique a no ser que cuente como tal la pegatina que se incluye en la portada del cómic a modo de reclamo. Recordemos que hasta hace poco Planeta de Agostini publicaba estos mismos pretigios, con series como The Sandman, Predicador o Hellblazer, que como ya sabemos acabaron siendo canceladas, y exactamente iguales en todo, a 3,50 € por lo que parece un poco cara la pegatina en cuestión. Dejando eso de lado, si consideramos hacer tal inversión, por lo pronto encontraremos un producto de cierta calidad. En Estados Unidos la historia, después de la buena acogida y éxito de Suite Apocalíptica, esta contando con una secuela a modo de nueva serie limitada que lleva por título Dallas situada después de los acontecimientos anteriores y que contará también con seis números y con el mismo equipo creativo. Tendremos que seguir de cerca las páginas de este cómic para ver que nos puede deparar y si consigue mantener el interés pero de momento es una interesante propuesta.

Ver también:
-The Umbrella Academy: Suite Apocalíptica en Norma Editorial-