"¿Quién necesita drogas cuando
se tienen galletas y armas?"
se tienen galletas y armas?"
The Umbrella Academy de Gerard Way y Gabriel Bá vuelve con su nuevo capítulo, Dallas, para corroborar la buena impresión que nos dejó su primera serie limitada, Suite Apocalíptica, y permitirnos seguir las disfuncionales y surrealistas aventuras de este atípico grupo de superhéroes de la editorial Dark Horse creados por el cantante de My Chemical Romance. Dallas es la consagración de una serie y de unos personajes que ya quisiera para sí Grant Morrison y que recuerda mucho a la etapa de este mismo autor a cargo de la Doom Patrol en los años 80 del ya siglo pasado. En esta nueva aventura de The Umbrella Academy, que continua en el mismo punto donde acabó la anterior entrega, encontraremos una historia "sobre pistolas, bombas, tarta, televisión, decepción, rebelión y dioses que parecen vaqueros", en definitiva, "una historia sobre América" como la define el propio Gerard Way en el breve epílogo Texas Es El Motivo que acompaña a la edición que Norma Editorial ha publicado como una de sus novedades para el 28º Salón Internacional del Cómic de Barcelona. La "lujosa" edición en prestigio con la que la editorial publicó Suite Apocalíptica en su momento ha sido sustituida esta vez por un único tomo en formato rústica que recopila los seis números originales de Dallas, más la historia corta Cualquiera Menos Este centrada en el pasado de Vanya y Kraken y algún que otro extra como complemento.
Tras salvar al mundo, en los sucesos acaecidos en Suite Apocalíptica, los miembros de The Umbrella Academy siguen con sus desavenencias y rivalidades, más propias de una gran familia que de un grupo de enmascarados, y que los aleja del grupo de superhéroes compenetrado y eficaz que el difunto Reginald Hargreeves había concebido. Spaceboy se encuentra en un estado depresivo en el que sólo le interesa comer y ver la televisión, Kraken sigue patrullando la ciudad mientras intenta suplir la falta de liderazgo de su hermano, Rumor sigue sin expresar una sola palabra, Séance pasa el tiempo cuidando de su aspecto físico y luciendo llamativas camisas hawaianas, Violín Blanco se encuentra en estado catatónico después de ser detenida por sus hermanos y no recuerda nada de lo sucedido y Núm. 5 está a punto ver como el pasado, o el futuro según se mire, viene a cobrarse una deuda pendiente cuando los Temps Aeternalis, una organización que se encarga de preservar el correcto transcurso del flujo temporal, le reclama un asesinato pendiente. Las cosas se pondrán realmente mal cuando entren en juego Cha-cha y Hazel, dos letales asesinos psicóticos espacio-temporales amantes de las galletas y las armas de fuego con un look de lo más curioso.
En esta nueva entrega de The Umbrella Academy encontramos más y mejor de lo que ya pudimos apreciar en la anterior miniserie. La historia planteada en Dallas es más redonda y más abierta lo que permite a Gerard Way profundizar en los personajes de una manera más precisa sin caer en convencionalismos ni tópicos propios del género porque Dallas, más que un cómic de superhéroes, parece un episodio de La Dimensión Desconocida o Doctor Who como el propio guionista ha afirmado. Sorprende por ello el manejo de la acción y de la situación argumental, así como la manera de exprimir el máximo partido a un interesante Gabriel Bá, que Gerard Way consigue a lo largo de la serie y cuya soltura parece más propia de un autor veterano con años en el medio que de un autor novel en el mundo del cómic como él. Su creación sigue bebiendo de la mencionada Doom Patrol de Grant Morrison y, como aquella, consigue sorprender en cada página con una trama imposible de anticipar y, muchas veces, de explicar. Sólo un autor con talento y muchos litros de imaginación podría juntar a dos personajes tan estrambóticos como Cha-cha y Hazel, de reminiscencias tarantinescas evidentes, junto a vampiros de vietcong o superhéroes con cuerpo de gorila y cabeza humana y que la historia no sea un despropósito.
Los diálogos resultan frescos y divertidos, consiguiendo dar coherencia a un mundo absurdo en el que la tragedia del sueño americano parece mascarse y que Gerard Way nos muestra con todo un derroche de imaginación del que pocos cómics de superhéroes pueden presumir hoy en día. El dibujo de Gabriel Bá, con un obvio referente en Mike Mignola, realza la narrativa de los guiones de Gerard Way y resulta el complemento adecuado para las potencialmente paranormales historias de la serie. La edición de Norma Editorial, en la línea de su Atomic Robo y los Científicos de Acción de Tesladyne, incluye además del mencionado epílogo de Gerard Way y la historia corta Cualquiera Menos Este un texto de Gabriel Bá titulado Rock'n'Roll, una serie de bocetos del mismo dibujante junto a algunos del propio Gerard Way comentados por el editor Scott Allie y, como no podía ser de otra manera, una introducción de Neil Gaiman que parece abonado a este tipo de trabajos. Ahora sólo queda esperar que Gerard Way y Gabriel Bá se pongan de nuevo manos a la obra para traernos lo más pronto posible la tercera miniserie de The Umbrella Academy que tendrá por título Hotel Oblivion. Esperemos que la capacidad para sorprendernos siga siendo la tónica de esta publicación que, a tenor de lo visto hasta ahora, parece ir de menos a más. Algo, por otro lado, muy poco habitual.
Ver también:
-The Umbrella Academy : Suite Apocalíptica de Gerard Way y Gabriel Bá-
-Atomic Robo y los Científicos de Acción de Tesladyne-








