"El mundo está cambiando
pero el mundo siempre cambia"
Hay dos maneras de acercarse a un mito: de frente, abordando su fuerza como símbolo y siguiendo el rastro que deja al pasar, o a la manera de
Kurt Busiek, desde su mismo corazón y hasta sus mismas entrañas. El guionista de obras como
Marvels o
Astrocity, algunos de sus trabajos más reconocidos, se ha caracterizado habitualmente por el enfoque
"personal" que es capaz de conferir a sus mejores proyectos. De ello se desprende una visión intima y
"terrenal" del género superheroico de la que
Superman: Identidad Secreta es una buena muestra. Frente a los grandes relatos del personaje que redundan en su historia y en el homenaje a sus particularidades por separado para acercarse a su esencia más interna, casos como el reciente
All Star Superman de
Grant Morrison o afamados relatos como
¿Qué Sucedió con el Hombre del Mañana? de
Alan Moore,
Superman: Identidad Secreta, en cambio, profundiza en la humanidad y en la psicología de un personaje -con más de setenta años de historias a sus espaldas- de una forma muy diferente.
Superman: Identidad Secreta es un relato poco convencional con un enfoque y una perspectiva narrativa que la convierten en uno de los mejores cómics, sino en la mejor, del
Hombre de Acero. Lo cual no deja de ser curioso ya que
Superman: Identidad Secreta nos habla de
Superman, sí, de un personaje que se hace llamar
Clark Kent, también, pero al mismo tiempo no es nuestro
Superman de toda la vida.
Superman: Identidad Secreta se sitúa en nuestro mundo, en una realidad donde no existe
Metropolis ni
Gotham City, y los superhéroes sólo son un producto de los cómics y las películas de
Hollywood. En este mundo, en un pequeño pueblo de Kansas, vive la familia Kent cuyo primogénito, llamado Clark, suele ser objeto de mofa por parte de sus compañeros de clase debido a su nombre. Su casa esta llena de muñecos, posters, camisetas, relojes y todo tipo de
merchandising de
Superman pues su familia y sus amigos siempre han encontrado divertido que se llame igual que el más grande de los superhéroes de los cómics. Clark, por contra, no lo encuentra tan divertido y maldice el momento en que sus padres dicidieron llamarle así. Pero un día descubre que tiene algo más en común con el mítico superhéroe que sólo el nombre de su identidad secreta: por alguna extraña razón un día descubre que tiene sus mismos poderes. Desde ese momento
Clark Kent tendrá que lidiar con los problemas que supondrá su nueva condición y la necesidad de guardar un secreto tan grande como él mismo mientras busca las respuestas a su origen y, poco a poco, en el camino desde su adolescencia a su completa madurez, se convierte en el héroe que nunca hubiese imaginado ser.

El grupo creativo que forman
Kurt Busiek y
Stuart Immonen nos brindan una historia tan emotiva y bien hilada que consiguen trasmitirnos el deseo y el sueño de poder volar como el mismísimo
Superman (incluso a los que sufren de mal de alturas).
Kurt Busiek hace de lo increíble algo posible al adherirse su historia a la realidad de forma muy natural y sútil gracias a la fuerza de su narrativa. Y es que no podemos leer este relato esperando encontrar la tópica historia de superhéroes que descubren sus poderes y luchan contra el supervillano de turno sin más motivos que hacer el bien.
Kurt Busiek nos habla de cosas más terrenales, de las dificultades para formar una familia cuando eres, definitivamente, diferente al resto y lo que supone convivir con un secreto que alimenta las fantasías y los sueños de la gente pero que te puede poner en peligro a ti y a los tuyos. Nada aparentemente novedoso que no haya sido contado con anterioridad pero que, en manos del guionista estadounidense, parece realmente algo nunca visto. Su visión de
Superman tiene mucho más que ver con la visión
Marvel de lo superheroico que con a la épica y ensalzamiento de lo fantástico propio de
DC y mismo del personaje. Nunca se ha escrito una historia de
Superman abordando la humanidad del personaje de una forma tan directa como en esta obra.
El
Clark Kent que encontramos en
Superman: Identidad Secreta, sin ir más lejos, recuerda poderosamente a un
Peter Parker en cuya personalidad se refleja la ambigüedad de poseer un poder que al mismo tiempo resulta una bendición y un tormento. Incluso hay ciertos elementos más materiales y momentos concretos, sobre todo en su adolescencia, que recuerdan a la mítica creación de
Stan Lee y
Steve Dikto. El tono, por ello, nos retrotrae en gran medida a
Marvels, por su factura y por su mirada
"bondadosa" hacía sus personajes, hacía sus prodigios, y por la crueldad del mundo frente a lo inexplicable que allí encontrábamos. La diferencia entre una obra y otra, no obstante, son muchas pero una se hace más evidente y determinante: sus dibujantes. En
Marvels teníamos al siempre efectivo
Alex Ross a los lápices pero en
Superman: Identidad Secreta es
Stuart Immonen el encargado de realizar un trabajo que, en todo momento, se muestra a la altura de las circunstancias.
Stuart Immonen confiere a la historia un tono oscuro, donde los grises están dotados de una gran vida, consiguiendo hacernos creer que el mundo que retrata en viñetas es el nuestro propio. Sin efectimos gratuitos
Stuart Immonen nos ofrece grandes momentos con su atractivo trazo sucio e indefinido, entintado por él mismo en esta ocasión, y expresa una pasión que no se palpaba en el trabajo de
Alex Ross en
Marvels cuyo dibujo, a efectos narrativos, resulta demasiado estático. Un trabajo el de
Stuart Immonen que parece un antecedente cercano al tipo de dibujo que hoy en día se ha instalado sobre todo, en la series de
Marvel, con autores como
Michael Lark o
Steve Epting.
Superman: Identidad Secreta se divide en cuatro capítulos de nombres muy concretos que hacen referencia a conceptos muy definitorios de la historia del
Hombre de Acero como son
Smallville,
Metropolis,
La Fortaleza (de la Soledad se sobreentiende) o
El Mañana (al que, como todos sabemos, pertenece
Superman). La edición de
Planeta de Agostini, de 2005, es un ejemplo de como deberían editarse este tipo de obras en nuestro país. Un tomo en rústica de tapa blanda, manejable y asequible para todos los bolsillos, sin rellenos innecesarios para encarecer el producto ni lujos que no corresponden pero siendo, ante todo, una publicación bien cuidada en todos sus aspectos. A modo de introducción encontraremos un artículo del propio
Kurt Busiek explicando como el proyecto se fue gestando a lo largo de los años y como esta siempre había sido la historia de
Superman que había deseado contar. Y es que
Superman: Identidad Secreta es un cómic muy bien hilvanado, que soporta varias relecturas, que no se detiene en contar cosas que realmente no importan sino que las deja al juicio e interpretación del lector lo cual, sin duda, es un acierto que no hace más que jugar en favor del relato y los personajes. Si nunca habéis leído nada sobre el personaje, bien por falta de interés o por cualquier otro motivo, pero un día tenéis curiosidad por acercaros a él, si tenéis que optar por leer alguna historia sobre él que sea, sin dudarlo,
Superman: Identidad Secreta. Será una apuesta sobre seguro.
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